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POLITICAS DOCENTES EN GUATEMALA


Por Roberto Moreno Godoy

La educación que tenemos no es la que queremos.

Los expertos coinciden en que la variable escolar que más incide en el aprendizaje de los alumnos es la calidad del profesor, por lo que se debe prestar especial atención al asunto. El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales y Diálogo Interamericano, con el apoyo del BID, presentaron la semana pasada una actualización de su estudio sobre políticas docentes en Guatemala, hecho hace tres años. Este trabajo obedece a una creciente alarma con respecto a la calidad de la educación en Centroamérica y la República Dominicana. Es obvio que no estamos logrando los resultados esperados. En el caso particular de Guatemala, el informe concluyó en 2015 que, pese a los esfuerzos realizados, las políticas eran insuficientes y debían ser fortalecidas. Un aspecto favorable fue que finalmente se había concretado la reforma para elevar la formación de los maestros a nivel superior. Sin embargo, se hizo ver que los procesos de reclutamiento, selección y retención no se orientaban hacia docentes talentosos. El informe también indicó que se requería una gestión mucho más efectiva para un buen desempeño. Consecuentemente, se recomendó, entre otros aspectos, reforzar la selección de los maestros, implementar procesos de oposición para la contratación de profesores de secundaria, establecer un acompañamiento pedagógico de los educadores en servicio - especialmente de los recién nombrados, establecer incentivos asociados con el buen desempeño y concretar la normativa para regular la carrera docente, de forma tal que se lograse atraer a los mejores candidatos, retenerlos y formarlos adecuadamente. Finalmente, el estudio resaltó la importancia de implementar la figura formal de director de centro educativo, así como la conveniencia de fortalecer la participación de los distintos miembros de la comunidad educativa.

En la revisión anterior se veía una luz al final del túnel. Los avances en la formación inicial y en la profesionalización docente -a través del PADEP, la revisión del Currículo Nacional Base y la participación en PISA y otras pruebas internacionales, entre otros aspectos, parecían señalar que se estaba preparando el terreno para propiciar una enseñanza efectiva. Sin embargo, tres años más tarde, la boleta de calificaciones presentada hace unos días muestra un progreso muy tibio en las políticas docentes en Guatemala. Sólo 2 de los 9 aspectos contemplados evidencian una mejoría leve. Aunque hay un avance en el cumplimiento de los 180 días de clase, éste pareciera mantenerse en un vaivén. Ha habido un crecimiento considerable en el número de maestros profesionalizados, pero aún no existen diferencias entre los resultados de aprendizaje de los alumnos de dichos profesores y de los que son atendidos por aquellos que todavía no han sido profesionalizados. La implementación del Sistema Nacional de Acompañamiento Educativo ha comenzado en 95 municipios priorizados, pero se encuentra en una fase muy incipiente. Por aparte, no se evidencia adelanto en el sistema para atraer, seleccionar y retener a los docentes más talentosos. Tampoco se ha caminado en la gestión para lograr un mejor desempeño. Al panorama anterior, colateralmente a las políticas docentes, se añade que las tasas de cobertura parecieran estancadas, que los resultados de evaluación siguen muy débiles y que prevalece una baja inversión en educación. Llegó el momento de actuar. Tenemos que trazar una ruta más clara, trazarnos objetivos puntuales y darles seguimiento estrecho, aprender de lo caminado por otros y dar continuidad a nuestras acciones. Debemos ir del dicho al hecho. No podemos esperar más.