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Publicación semanal El Periódico

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Makerspaces


Por Roberto Moreno Godoy

Preparando a las universidades para el futuro.



El mundo cambia constantemente. Los trabajos del futuro no existen todavía. Esto coloca mucha presión sobre las instituciones que forman a los profesionales del mañana. ¿Cómo podemos prepararlos mejor? ¿Cómo responder a esta incertidumbre? ¿Qué programas ofrecer? El lunes se llevó a cabo la lección inaugural de la Universidad del Valle de Guatemala. La misma ayudó a responder estas interrogantes. El orador invitado fue el Dr. Ian Charnas, Cofundador y Gerente de Sears Think[box], uno de los makerspaces académicos más importantes del mundo. Estos espacios vanguardistas promueven un nuevo enfoque de la educación superior. Están diseñados para involucrar a los miembros de las universidades, la industria, comunidades y otros actores para buscar juntos soluciones a problemáticas diversas. Se invita a los participantes a cooperar, a través de la experimentación creativa y la elaboración de objetos. Las instalaciones cuentan con talleres para madera o metales, equipos electrónicos, impresoras 3D o cortadoras láser, así como con otras herramientas y máquinas para fabricación y prototipado, puestos al servicio de una diversidad de personas y de campos.

La UVG incursionó en este esquema hace algunos años (#SoyMakerUVG), gracias al apoyo del Programa de American Schools and Hospitals Abroad de la USAID y la colaboración de varias universidades amigas. El esfuerzo se sustenta en que las personas aprenden mejor haciendo. Los usuarios tienen acceso a herramientas y tecnologías diversas, desde las más simples hasta las más sofisticadas, así como a metodologías para co-crear soluciones a problemas reales y para generar prototipado rápido de servicios y productos, los cuales pueden ser validados en el mercado antes de ser lanzados de forma masiva. Las universidades han experimentado varias bondades de contar con makerspaces. Como dijo el Dr. Charnas, éstos ayudan a crear una mentalidad distinta y son motores para la innovación y el emprendimiento. Los mismos fomentan la colaboración multidisciplinaria, el descubrimiento y la resolución de problemas de manera práctica. Cuando se involucra a estudiantes en proyectos novedosos y se les enfrenta a retos que despiertan su curiosidad cambia por completo su actitud. El aprendizaje se torna en algo apasionante. La interacción con otros propicia el desarrollo de destrezas de comunicación, liderazgo, trabajo en equipo e inteligencia emocional. Esta dinámica no sólo invita a los jóvenes a interesarse en la matemática, la ciencia, la ingeniería y la tecnología, sino que genera auténticas comunidades de aprendizaje. Los estudiantes comienzan a preguntarse “en qué proyectos estamos trabajando”, en vez de “qué cursos debo asignar”. La inspiración creadora y la colaboración se apropian del proceso.

Los makerspaces tienen el potencial para transformar la educación, la investigación, la comercialización y la industria. Sin embargo, ante todo, se convierten en un vehículo potente para formar a la nueva generación de líderes de pensamiento: profesionales con la capacidad de adaptarse al cambio constante, aprender nuevas cosas, aplicar lo que saben a otras situaciones, pensar creativamente, insertarse en grupos diversos, ser sensibles a las necesidades y problemas de los demás, inventar ideas, fracasar y aprender de las cosas que fallaron. Les ayuda a desarrollar otra percepción sobre ellos mismos y sobre su ambiente, haciéndoles ver que todo es posible. Les acerca a otras personas con perspectivas diferentes y les hace perder el miedo a intentar algo nuevo. “Si algo no funciona, inténtalo una y otra vez”. Estas destrezas son de gran valor para la investigación, para el mundo de los negocios y para la vida. Guatemala necesita más ciudadanos con esta visión y con estas competencias.