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Publicación semanal El Periódico

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Balance de Acciones


Por Roberto Moreno Godoy

Una oportunidad valiosa para revisar lo caminado.

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Nuestra metrópoli ha recobrado un ritmo intenso. El tráfico denso, un acentuado corre-corre, esa sensación de tener algo pendiente, la ansiedad que genera el riesgo de llegar tarde y el ajetreo son muestras palpables del regreso a las labores acostumbradas. Pasaron las fiestas para dar cabida a la movida rutina que ahora envuelve a nuestra ciudad. Los centros educativos son un fiel reflejo de dicho bullicio. El inicio clases se ha dado con las ilusiones, tensiones y demandas propias de esta temporada. Pese al esfuerzo del MINEDUC de iniciar tempranamente el ciclo escolar y así ganar más tiempo de aprendizaje, los soportes administrativos no caminaron con la debida celeridad. La apertura del presupuesto, licitaciones inconclusas, preparativos pendientes y otros menesteres no permitieron brindar una respuesta oportuna. Así, al igual que en otros años y a lo que a varios nos ha tocado vivir, es fácil escuchar reclamos porque no se cuenta con alimentación escolar, textos, útiles y otros programas de apoyo desde el primer día de clases en todas las escuelas e institutos. De igual manera, es frecuente oír solicitudes de personal docente, de mejora de infraestructura y de otras necesidades insatisfechas en varios establecimientos educativos. Aparte de estas exigencias, las autoridades enfrentan retos enormes, incluidos la presión de ajustar el presupuesto anual, de manejar el impase que prevalece sobre la continuidad de la reforma de la formación inicial docente y de algunas modificaciones que se deben hacer a las revisiones efectuadas al currículo nacional base, especialmente de la secundaria. Imagino que el Ministro, los viceministros y sus demás funcionarios estarán viviendo días de gran intensidad, trabajando jornadas extendidas para atender todos estos asuntos y poder garantizar un adecuado comienzo de clases. Su éxito es crucial para el beneficio de nuestros niños y jóvenes, así como para respaldar las funciones de sus maestros.

En el cierre del ciclo anterior se mencionaron algunos avances en el sistema educativo, especialmente en lo concerniente al cumplimiento de los días de clase. Sin embargo, otras notas generaron desconcierto. Tal es el caso del bono navideño entregado a los empleados del Ministerio de Educación, el cual no estaba contemplado en los planes y en la programación presupuestaria de dicha entidad y que, por ende, no se vincula al desempeño o a los resultados previstos. Esto merece atención, pues hay una permanente discusión de que los recursos del sector son insuficientes y que deben ser ampliados, por lo que sorprende que en diciembre se haya encontrado un espacio presupuestario de la magnitud que esta bonificación representa. Este comentario no obvia la discusión pendiente sobre cómo mejorar las condiciones de trabajo de los maestros y de otros colaboradores del MINEDUC, pero alerta sobre la responsabilidad que recae en los tomadores de decisiones y de quienes administran los bienes del Estado de que los planes, programas, estrategias y recursos estén debidamente alineados, para asegurar un aprovechamiento óptimo y efectivo de los fondos limitados con que se cuenta para la consecución de los objetivos trazados. El domingo el Presidente de la República presentó su informe de trabajo luego de dos años de gobierno. El balance a la mitad del camino, así como la confirmación de las autoridades educativas en sus puestos, brindan una excelente oportunidad para que ellas puedan reflexionar sobre lo actuado, reforzar aquellas áreas en que se no se ha llenado aún las expectativas y profundizar su trabajo para alcanzar las metas planteadas. Hay mucho por delante.