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Publicación semanal El Periódico

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Vamos a la Obra


Por Roberto Moreno Godoy

Infraestructura para el Desarrollo

El sistema circulatorio es crítico para la vida. Lleva oxígeno y nutrientes a las células, transporta los desechos a través de las venas, transmite señales químicas en todo el organismo y circula oxígeno a todas las partes del cuerpo, lo cual es toral para las funciones vitales. Si éste deja de operar, si tiene un bloqueo o una interrupción o si lleva toxinas, la sangre, los nutrientes y el oxígeno no podrán llegar a su destino como debieran, ocasionando daños que podrían llegar a ser irreparables. De forma afín, como señala un reporte reciente del Banco Mundial, las carreteras son las arterias a través de las cuales la economía y los servicios palpitan. Los caminos enlazan a las comunidades entre sí, a las personas con sus hogares, a los trabajadores con sus empleos, a los estudiantes con sus centros educativos, a los enfermos con las clínicas de salud y a los productores con los mercados. Si la red vial está obstruida o en mal estado, si fue mal trazada, si hay tramos que no existen o si tiene un impacto ambiental desmedido, la sociedad enfrenta problemas similares a lo que sucede cuando nuestro sistema circulatorio falla. Se requiere de infraestructura adecuada y en buenas condiciones para dar soporte al desarrollo humano.

La semana pasada se realizó el Encuentro Nacional de Empresarios, el cual tuvo como lema: “Infraestructura para el Desarrollo: Vamos a la Obra”. El evento, que congregó a cientos de personas, reforzó la urgencia de vincular la infraestructura vial con la agenda de desarrollo. Sin restar crédito a la necesidad de invertir en otros frentes, se presentó un análisis actualizado sobre la deplorable situación de nuestras carreteras principales y caminos vecinales, el aislamiento en que aún se encuentran muchas comunidades y el nefasto impacto que todo ello tiene sobre la calidad de vida de la población, sobre el acceso a servicios básicos y sobre la productividad. El ENADE activó la alarma del reloj despertador, presentando un sistema colapsado, que no sólo ha sido incapaz de dar mantenimiento a la red vial, sino de lograr el crecimiento que se necesita. Esto no puede continuar así. La mejora de las condiciones rurales es impostergable, así como lo es una infraestructura moderna, que de soporte a nuestras urbes y centros poblados actuales, a los polos de desarrollo y a las ciudades intermedias. Es algo estratégico para el futuro de Guatemala.

Se concluye que es prioritario mejorar nuestra red vial y hacerla crecer. Urge retomar el debido mantenimiento de las carreteras y caminos existentes y priorizar aquellas nuevas obras que generen más impacto social. Para lograrlo, es fundamental contar con un marco regulatorio certero, claro y transparente, que atienda aspectos de calidad y buen desempeño, y que garantice la adecuada planificación, construcción, mantenimiento y gestión de la infraestructura. El esfuerzo debe asegurar que el diseño, adjudicación y ejecución de las obras cumpla con los estándares internacionales de construcción y atienda las mejores prácticas existentes. El financiamiento que se requiere es cuantioso, por lo que se requerirá de una fuerte inversión privada. Como a nadie escapa que el sistema vigente ha propiciado la corrupción y la extorsión, será indispensable poner en marcha mecanismos cristalinos y eficientes para la adjudicación, ejecución y supervisión de los proyectos. Finalmente, se necesitará una institucionalidad fuerte y eficiente del Estado para dar seguimiento a esta infraestructura. Hay un gran trabajo por delante.