Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

Crisis de Confianza


Por Roberto Moreno Godoy

Debemos sentar bases para dialogar.

No confiamos los unos en los otros. La primera plana del miércoles de este matutino decía “se desploma la economía”. La nota hace ver que la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco de Guatemala indica que el 94% de los consultados piensa que la situación económica no mejorará en los próximos meses. Dicha medio también informó ese día sobre la intención de decretar estado de calamidad por los daños en las carreteras, lo cual, pese a la crítica situación en que se encuentra la red vial, de nuevo ha dado lugar a suspicacias sobre el mecanismo propuesto para la ejecución de las obras. Por aparte, pese a múltiples señales de alarma sobre la urgente necesidad de buscar consensos y tomar acción, no hay acuerdos ciudadanos sobre la integración y modo de operación de una instancia de diálogo que nos ayude a salir del atolladero. Varias opciones han sido descalificadas. Incluso agrupaciones multisectoriales que han trabajado por años se han visto expuestas a la crítica y cuestionamiento de algunos. Numerosos casos de mal manejo del erario, la polarización y la pérdida de credibilidad de las personas y de las instituciones torpedean la posibilidad de sentarse a la mesa. Muchas veces no queda claro qué actores están en las jugadas ni sus respectivas agendas, pero hay dudas sobre si estas buscan el bien común. Las personas sienten que los partidos políticos y otras instancias de representación no responden a sus intereses y necesidades. En fin, enfrentamos una aguda crisis de confianza, alimentada por la desinformación o la falta de la información. Esto nos tiene estancados. Es imperativo que tendamos puentes con otros y que acuerpemos conversaciones abiertas e incluyentes. Debemos armar el rompecabezas con piezas de fiar que aporte cada quien, de forma tal que el diálogo parta de una base común de análisis acerca los problemas que enfrentamos.

Lamentablemente, este clima de falta de confianza disuade a muchos buenos ciudadanos a involucrarse y a optar a puestos públicos. La situación, que termina socavando el prestigio de nuestras instituciones y de los funcionarios que las dirigen, envía señales equivocadas a personas probas e idóneas, quienes deseamos que se involucren, y les hace rehuir esta importante responsabilidad. Queremos muchos buenos ciudadanos al frente de las entidades del Estado. Sin embargo, pocos de ellos se aventuran a entrar en estas aguas turbulentas y quienes lo hacen, no sólo se exponen a grandes riesgos, sino sufren pronto los embates de esta travesía, siendo juzgados muchas veces con ligereza y severidad. En las últimas semanas hemos visto la salida intempestiva de muchos funcionarios cuya labor ha sido apreciada, incluidos algunos con una larga carrera administrativa, como es el caso del Ex Canciller Carlos Raúl Morales. Asimismo, pende la aceptación de la renuncia de la Ministra de Trabajo y Previsión Social, del Ministro de Gobernación y del Ministro de Finanzas Públicas, tres miembros clave del Gabinete, cuya labor ha sido bien valorada por la población. Muchos estamos a la expectativa y aun confiamos en que esta decisión pueda ser revertida, pues su salida no sólo interrumpe la continuidad de sus planes, sino que envía mayores señales de inestabilidad a nuestra ya debilitada institucionalidad. Además, refuerza la tesis de que no vale la pena incursionar en el servicio público. Es importante que en los cuadros de los tres organismos del Estado cuenten con personas probas y calificadas, dispuestas a dar su mejor empeño a favor de Guatemala, y que la ciudadanía les brinde su confianza y soporte.