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Publicación semanal El Periódico

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¿Blanco o Negro?


Por Roberto Moreno Godoy

La coyuntura muestra diversidad de matices.

Hace una semana realizamos un interesante ejercicio en la Universidad del Valle de Guatemala. Benjamin Sywulka, miembro de la misma, moderó un diálogo guiado para construir un concepto más robusto de lo que está pasando en el país. La idea era enriquecer nuestro punto de vista escuchando evidencia y anécdotas de otras personas que ven la película desde otro ángulo. Así, nos reunimos cuarenta personas, entre autoridades y fiduciarios, decanos, directores, profesores, líderes estudiantiles y colaboradores administrativos de la casa de estudios. Ben partió fijando las reglas del juego: en el ámbito político no existe verdad absoluta; todos participaríamos en igualdad de condiciones; seríamos respetuosos y breves en nuestras intervenciones. Nos recordó que existen problemas convergentes y divergentes. Los primeros, sustentados en la lógica, asumen que sólo hay una respuesta correcta a cada pregunta y que para cada problema existe una solución única. En contraposición, el pensamiento divergente llama a la generación de nuevas ideas y de perspectivas múltiples, en un contexto en donde caben enfoques alternativos. Mientras uno fuerza a cerrar los capítulos, el segundo enfoque da lugar a abrir otros. La coyuntura actual exige la práctica del pensamiento divergente. Concluimos que en estos momentos de tanta turbulencia se requiere un tipo de creatividad distinta, que sume nuevas perspectivas y dé lugar a un diálogo incluyente.

A continuación, Ben nos presentó una escala que incluía seis líneas horizontales y nos proveyó un juego de seis calcomanías de puntos de color. Los primeros cinco renglones abarcaban a los siguientes actores: la Presidencia de la República, la CICIG, el Congreso, el sector privado y la sociedad civil. La escala para cada línea indicaba al extremo izquierdo una actuación negativa. Al extremo derecho se encontraba una ejecución positiva. La sexta línea pedía una apreciación sobre cómo resolver la crisis nacional. A la izquierda rezaba refundación del Estado y a la derecha decía mantener la institucionalidad. Luego se nos pidió que colocáramos una calcomanía en cada línea, según como viéramos cada aspecto. Prontamente el diagrama se llenó de puntos de color, que marcaban nuestra valoración sobre cada asunto. Algunos situaron sus puntos al extremo izquierdo de la escala, otros al extremo derecho y otros en el medio. Las posiciones variaron para los seis aspectos evaluados. Fue revelador ver la dispersión de puntos, evidenciado la discrepancia en un grupo pequeño. Luego el facilitador pidió, para cada apartado, que las personas que habían colocado su punto cerca de uno de los extremos compartieran evidencia que fundamentaba su criterio. De esta cuenta, los participantes pudimos externar nuestros juicios y escuchar los de los demás. Fue claro que no se trataba de convencer a ninguno, sino de comprender mejor otras visiones.

¡Vaya si fue un ejercicio enriquecedor! Un ambiente de respeto, confianza y libertad favoreció que pudiéramos compartir información, puntos de vista disímiles, dudas y reflexiones sobre el difícil momento que se vive en el país. Actividades como esta ayudan a forjar ciudadanía, estimulan el pensamiento crítico e invitan a las personas a involucrarse. Estamos en un punto de quiebre, en donde los diversos sectores tendrán que refrescarse, tender puentes con otros, examinar los temas a fondo y propiciar consensos, aun entre sus propios miembros. La polarización, ser blanco o negro, es el primer obstáculo a vencer. Guatemala nos necesita, unidos, dialogando y buscando salidas conjuntas.