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Publicación semanal El Periódico

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Fiestas Patrias


Por Roberto Moreno Godoy

Un llamado a la unidad.

Estamos muy afligidos por Guatemala. No sé qué va a pasar. ¿Vieron lo que hicieron ahora? Aquí hay gato encerrado. ¿Quién tendrá la razón? ¿Seguiremos cubiertos por un manto de corrupción e impunidad? ¿Qué agendas están bajo la mesa? Si no fuiste a la marcha sos corrupto. Si fuiste al paro sos reaccionario. Voces como estas suenan cada vez más frecuencia en nuestras conversaciones cotidianas. Pesa sobre muchos un sentimiento de zozobra, reflejo de los sucesos recientes y de la incertidumbre. Muchos coinciden en que no saben qué pensar, pero se sienten presionados a tomar partido. Sólo basta que pronuncien sus dudas o se aventuren a formular una opinión para que se les encasille en un grupo determinado, como que si tuvieran que estar por fuerza de un bando o de otro. Las coloraciones se han disipado y todo tiende a ser visto solamente en blanco y negro. El panorama se presenta como si fuera reflejo de pugnas ideológicas, derivadas de viejas tensiones entre la izquierda y la derecha. Sin embargo, no creo que sea así. Las discrepancias y las vacilaciones surgen incluso en nuestros ámbitos más próximos, en nuestra familia, con nuestros vecinos y con los compañeros de clase o de trabajo, pues no comprendemos a cabalidad la situación, ni terminamos de precisar quiénes son los actores involucrados ni las agendas que empujan. Pese a ello, las actuaciones incorrectas no merecen ninguna justificación. Debemos hacer lo necesario para desterrar la corrupción y la impunidad de nuestras vidas. Para lograrlo debemos esquivar la trampa que nos han tendido quienes alimentan la polarización y la confrontación. La crisis nos abruma y nubla nuestra perspectiva, haciendo que terminemos viendo solamente el árbol y que no apreciemos el bosque. Así, la coyuntura termina estando al frente del volante. Es como cuando un viento huracanado le arrebata a uno el timón y fuerza el rumbo, aunque ese camino lleve al precipicio o a estamparse contra un paredón. Las presiones del momento hacen que lo importante pase a un plano secundario. Las cosas no tienen por qué ser así, ni tenemos por qué resignarnos a vivir de esta manera. Si bien es cierto que se avizoran grandes dificultades y que nos sentimos a veces en un callejón sin salida, este es el momento para que nuestras convicciones e ingenio, tenacidad y compromiso den vida a los cambios que se necesitan.

¿Qué esperamos de Guatemala, de nuestra comunidad, de nuestra familia y de nosotros mismos? Este mes celebramos las fiestas patrias. La situación nacional se presta para reflexionar sobre cómo queremos ser y cómo queremos relacionarnos con los demás. Nos urge a interesarnos en las cosas que suceden a nuestro alrededor y nos llama a no ser indolentes. El momento clama por los aportes y la fuerza de todos los guatemaltecos de bien. Cada quien es el único que puede resolver cómo actuar y qué postura asumir. Cada uno tiene el poder de decidir el tipo de ciudadano que aspira a ser. Guatemala es nuestro país. Quienes nacimos y vivimos acá podemos lograr que este sea un mejor sitio para todos. Yo no pierdo la fe en que somos tierra de personas ingeniosas y emprendedores, dispuestas a poner coto a esa grotesca idea de que los guatemaltecos buscamos siempre brincarnos las trancas. Los chapines no le hacemos el feo al trabajo, somos solidarios y sacamos la casta en momentos difíciles. El que vivimos ahora es uno de ellos. Muchos ejemplos de nuestra historia dan fe de que somos capaces de enfrentar la adversidad y salir adelante.