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Publicación semanal El Periódico

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“Adiós a los Puntos” y “Pitaya Chips”


Por Roberto Moreno Godoy

Profesores lucen sus innovaciones en el aula.

Las personas se movían de un puesto al siguiente, prestando atención con gran interés y expectativa. En medio del movimiento que había en la Plaza Paiz Riera, me llamó la atención ver a dos profesionales de campos percibidos como apartados enfrascadas en una intensa charla. No resistí la tentación e interrumpí a la psicóloga y a la física para ver qué ocupaba su atención. Magda me dijo que habían notado que una forma de lograr un mejor desempeño en la resolución de problemas no tenía que ver sólo con el desarrollo del razonamiento numérico o con el pensamiento crítico, sino con el fortalecimiento de las competencias lectoras de los estudiantes, que les permite comprender mejor la situación y el contexto en que esta se daba. Por ello, tocaron las puertas del Departamento de Psicología y han estado colaborando con Claudia y otros especialistas para aplicar lo que dice la cognición al aprendizaje de física. Vaya si este trabajo en equipo es algo que aplaudir. Pensé que a veces cuesta explicar el concepto de “comunidad de aprendizaje”, pero que no habría mejor forma de ilustrarlo que con la conversación presenciada y con el esfuerzo que realizan los profesores. Su interés genuino en el éxito de sus alumnos y la buena disposición de sus colegas de otros campos se han traducido en un trabajo colaborativo que tendrá mucho impacto. Muy probablemente los jóvenes universitarios no se darán cuenta de todo lo que sucede tras bambalinas, ni se percatarán de los caminos que sus profesores han andado para apoyarles.

Ese día fue de nuevo una fructífera jornada de intercambio y aprendizaje. Como se ha hecho ya por siete años consecutivos en la Universidad del Valle de Guatemala, los profesores de distintas disciplinas participaron en el cierre de la jornada de capacitación docente para exponer sus innovaciones. Es evidente que este encuentro ha propiciado una fertilización cruzada y ha afianzado los lazos de identidad y de trabajo en equipo entre los integrantes de cada departamento. Es palpable el orgullo con que presentan sus logros y las lecciones aprendidas, así como es evidente el interés de sus colegas en conocer las experiencias en marcha. Los crímenes de CSI fueron llevados al aula por el Colegio Universitario para desarrollar el pensamiento científico. Los profesores de biología mostraron un abanico de opciones, que iban desde el aprendizaje basado en la indagación, cortometrajes de medio ambiente y la realización de estudios de caso, en vez de tests. La bitácora semanal, la “comunipedia” y el miniteatro fueron expuestos por los profesores de comunicación y letras. El Departamento de Física compartió, entre otras cosas, un canal de videos youtube para las guías de laboratorio y el uso de música de fondo durante los exámenes. La línea de tiempo de la historia de la matemática y el empleo de herramientas concretas en tres dimensiones ayudaron a explicar algoritmos y teoremas complejos. Los profesores de química dijeron “adiós a los puntos” y exhibieron notorios avances en la implementación de un currículo centrado en competencias. Los miembros del Departamento de Nutrición lucieron con orgullo la renovación de su clínica. La Facultad de Ciencias Sociales mostró el uso de una herramienta tecnológica para dar seguimiento a los estudiantes y pacientes atendidos por el Departamento de Psicología y el trabajo en ciudadanía global impulsado por los antropólogos y sociólogos. El aprendizaje entre pares y la historia de la música como medio para ensayar en el teclado funcional surgieron entre las exposiciones de la Facultad de Educación. Los ingenieros no se quedaron atrás y también sorprendieron a la concurrencia con varias ideas novedosas que abarcaban asuntos vinculados al cálculo del equilibrio de fases en sistemas termodinámicos, el desarrollo de un levitador magnético, aplicaciones iniciales de la mecatrónica, prototipos de dispositivos de procesamiento de audio y la puesta en marcha de laboratorios modelo de ingeniería civil, entre otras cosas. Los tecnólogos de alimentos presentaron las “pitaya chips” y otros productos desarrollados por los estudiantes. Los futuros ingenieros mecánicos y mecánicos-industriales viajaron a Sololá para participar en el proyecto de Hogares Sostenibles del IDDS, mientras que el Industrial Challege MAF permitió a los estudiantes integrar asuntos microeconómicos, administrativos y financieros.

No podría listar en esta columna todo lo que presencié en la plaza esa mañana. Sin embargo, más allá de cada una de las experiencias escuchadas, me quedó claro el espíritu emprendedor, el compromiso, la pasión por la docencia y la cultura de servicio de los integrantes de la universidad, quienes no claudican en la búsqueda de rutas que les ayuden a ser mejores maestros y a que sus estudiantes alcanzar su máximo potencial.