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Publicación semanal El Periódico

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Línea del Tiempo


Por Roberto Moreno Godoy

¿Qué ha pasado en este recorrido?

Hace un año, con ocasión de los 50 años de vida institucional, hicimos un ejercicio muy revelador en la Universidad del Valle de Guatemala. Nos dimos a la tarea de hacer una revisión de los principales hitos en nuestra historia, reconocer la visión y liderazgo de los fundadores, identificar algunos de los momentos más trascendentales, marcar el arranque de programas, celebrar algunos de los principales logros, visualizar rostros de personas que han hecho una diferencia, reconocer los aportes de los miembros del equipo, identificar a los socios y cooperantes que nos han acompañado en esta trayectoria, dimensionar el impacto que se ha tenido, sopesar los obstáculos que se han enfrentado, valorar todo lo que ha sucedido e imaginar lo que quisiéramos ver en los años venideros . Surgieron muchas preguntas por responder. ¿Quiénes han estado en este camino y dónde se encuentran ahora? ¿Se ha cumplido lo que se ha ofrecido? ¿Estamos formando los ciudadanos que requiere Guatemala y el mundo? ¿Hemos formado agentes de cambio? ¿Son nuestros egresados competentes e íntegros? ¿Hemos entregado a la sociedad a personas ingeniosas y comprometidas? ¿En dónde hemos sido pioneros? ¿Qué proyectos e iniciativas han sido especialmente relevantes para ayudar a resolver los problemas del país? ¿Se ha materializado nuestra misión? ¿Dónde hemos aportado más? ¿Se ha traducido la visión en hechos concretos? ¿Hemos sido fieles a nuestros principios? ¿Qué desafíos hemos encarado? ¿Qué nos depara el futuro? Rebobinar el disco duro no fue tan sencillo como pareciera. Ha acontecido tanto y hay mucho que contar. Además, no todas las acciones han quedado debidamente registradas y han sido fáciles de mapear.

El ejercicio permitió documentar muchos procesos y resultados. El balance ha sido muy halagüeño. Uno de los principales beneficios de haberlo emprendido fue cobrar conciencia de manera más clara de todo lo que ha pasado en este periodo de tiempo. Hace unas semanas, como parte de la celebración del 51 aniversario de la UVG se colocó en uno de los principales corredores de la universidad, un camino que conduce a la Plaza Paiz Riera, una línea del tiempo, la cual, año por año, cuenta la historia de la casa de estudios. Quien sigue la ruta, encuentra algunos de los principales momentos de la memoria institucional. Para muchos es traer de vuelta recuerdos y situaciones en las que participaron. Les permite asociar esto con su propia trayectoria e identificar su aporte a los trazos de la línea. Para otros es una novedad y no sabían todo lo acontecido. Este recorrido gráfico nos ha dado a todos una visión más integral sobre los principales quehaceres de una entidad privada con una alta vocación de servicio, comprometida con el desarrollo de Guatemala. La línea del tiempo desemboca en el centro de la plaza, donde una gran leyenda reza “Vamos hacia el Centenario.”. Ahí, la imaginación se catapulta hacia el futuro e insta a cada uno a proyectar en su mente lo que aún no está escrito.

Se ha invitado a estudiantes, profesores, investigadores, miembros de la Universidad y visitantes a caminar la línea del tiempo. El resultado más obvio es percatarse de los hitos graficados. También se les ha pedido que identifiquen aquellos momentos de la memoria institucional en donde su propia línea de vida se cruza con la de la institución: cuando se incorporaron a la entidad como estudiantes, docentes, investigadores, colaboradores o socios; en cuáles de los momentos señalados han tenido algo que ver; con cuáles hitos se identifican más; qué cosas les llaman más la atención. Aparte, se les ha requerido que también identifiquen en el recorrido anual aquellos otros momentos de su vida personal que corren paralelos a la historia de la UVG, pero que en muchas casos no se vinculan con la misma: el año en que nacieron o se casaron, la llegada de sus hijos, el alcance de una meta u otras facetas que son muy significativas. El trazo de estas variantes de la línea de tiempo es útil para reflexionar sobre las cosas que han sido importantes en la historia institucional y en la vida de sus integrantes. Además, permite afianzar el sentido de pertenencia a una familia extendida, que comparte valores y principios. Finalmente, el situarse en el cuadro central de la plaza invita a los caminantes a hacer un alto en el camino y les invita a soñar y a imaginar el futuro. ¿Cuáles son los siguientes pasos y metas? Intente usted hacer un ejercicio afín. Sin duda, dará una perspectiva distinta a su razón de ser.