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Publicación semanal El Periódico

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Iluminando la Tierra con LEDs


Por Roberto Moreno Godoy

La escurridiza luz azul.

Vivimos rodeados de luces LED, pero sabemos poco sobre su origen. Todos hemos escuchado sobre Thomas Alva Edison y el perfeccionamiento de la bombilla incandescente en el Siglo XIX, lo que introdujo una nueva forma de iluminación al mundo. El siglo pasado los científicos siguieron buscando otras fuentes de luz más eficientes, duraderas y resistentes, que no desperdiciaran tanta electricidad y que no generaran tanto calor. Así, surgieron las lámparas fluorescentes, que reemplazaron buena parte de los focos habituales, pero no resolvieron todos los contratiempos. En la segunda mitad del siglo XX, los siguientes pasos dieron lugar al desarrollo de la electroluminiscencia, introduciendo los primeros diodos de emisión de luz (LED, por sus siglas en inglés) roja y verde. Sin embargo, tomó cerca de tres décadas más encontrar una forma para crear diodos que emitieran luz azul, ya que es únicamente a través de esta que puede obtenerse luz blanca. Los estudiosos sabían que el nitruro de galio podía emitir luz azul, pero muchos trataron infructuosamente de hacer crecer sus cristales. Alrededor de 1980 la mayoría de investigadores alrededor del mundo se había rendido, calificando de imposible la idea de crear LEDs azules con base de semiconductores de nitruro. Tomó varios años más y miles de ensayos hasta descubrir una ruta efectiva. En 1985, siendo estudiante de maestría, el japonés Hiroshi Amano logró desarrollar cristales de zafiro de alta calidad, estables y adecuados para el crecimiento de semiconductores de nitruro de galio. En 1989, como parte de su tesis doctoral, Amano logró dopar electrónicamente el nitruro de galio, utilizando magnesio y silicio, para lograr la creación de LEDs que emiten luz azul. Sus contribuciones han tenido un impacto inmenso para la conservación de energía, posibilitando el desarrollo del sistema de iluminación más eficiente que conocemos hasta ahora.

Estoy seguro que usted, al igual que yo, se ha conmovido en más de una ocasión al leer sobre aquellos cuya visión y trabajo han revolucionado al mundo y hubiese querido oír su testimonio de viva voz. En este caso fuimos muy afortunados. El lunes pasado estuvo en nuestro país Hiroshi Amano, uno de tres científicos que fueron laureados en el 2014 con el Premio Nobel de Física por su trabajo para lograr la creación de las LEDs azules. El connotado científico dictó la lección inaugural 2017 en la Universidad del Valle de Guatemala. Nos impresionó su sabiduría y sencillez. Con gran candidez y humildad nos compartió anécdotas y detalles sobre su vida. Ha dedicado su trabajo a favor de la gente como una forma de retribuir los cuidados y el amor que recibió de su abuela Ken, quien lo atendió con esmero cuando era pequeño. Comentó que no siempre fue el estudiante más aplicado, pero que esto cambió cuando encontró que su labor podría tener aplicación y ser de ayuda para otros. Desde entonces, la brújula que le guía cada día es la oportunidad de contribuir a la mejora del Planeta y de la vida de sus habitantes. Para el Dr. Amano, el éxito radica en ser capaz de imaginarse el futuro, de aprender, de crear conocimiento propio y de hacer cosas. Lo que otros consideran un fracaso ha sido para él una fuente inagotable de aprendizaje y de motivación para seguir adelante. Ha descubierto que, además de aprender de los demás, el secreto del éxito radica a veces en intentar algo que es novedoso o incluso contrario a lo que sabemos. Finalmente, instó a los jóvenes a perseguir sus sueños aunque ello no pareciera tener un rédito claro o inmediato.

El impacto de los LEDs azules va mucho más allá de la luz blanca para iluminación. El Doctor Amano es actualmente director del Centro de Investigación Integrada para Electrónica del Futuro, en la Universidad de Nagoya, donde están estudiando nuevas aplicaciones para la luz azul y ultravioleta basada en LEDs. Ha combinado esta tecnología con celdas solares para facilitar soluciones habitacionales. En dicho centro ya se desarrolló el primer sistema de purificación de agua basado en la aplicación de luz ultravioleta, la cual posee energía suficiente para alterar el ADN de las bacterias en el agua y eliminarlas. También está buscando aplicaciones para purificación de aire y para telecomunicaciones con luz visible de muy altas tasas de transferencia. Por lo tanto, la invención del LED azul no sólo está cambiando el mundo a través de su aplicación en iluminación y pantallas de alta eficiencia, sino que además trasciende hacia campos muy diversos como ambiente, salud y telecomunicaciones. Las luces LED “iluminarán” a las nuevas generaciones en más de una forma. Fue un enorme honor contar con tan distinguido visitante en nuestro país.