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Publicación semanal El Periódico

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GEN UVG


Por Roberto Moreno Godoy

Muchas historias. Muchos éxitos.

“Fue en esta universidad que nació en mi la fascinación por la ciencia. Con el tiempo ese sentimiento no hizo sino crecer y madurar, hasta convertirse en una pasión.”. Este es un mensaje de la Dra. Carolina Barillas Mury, investigadora de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos de América, al referirse a sus años de estudio en la Universidad del Valle de Guatemala. Su testimonio enmarca una noche de recuerdos, memorias, historias y alegrías que dieron vida a la primera reunión de egresados de la Universidad. Cerca de 200 graduados que estudiaron ahí entre 1966 y 1990 se reunieron en la Plaza Paiz Riera el pasado 29 de noviembre para celebrar los cincuenta años de fundación de la Universidad. Fue un reencuentro entre miembros de una gran familia. Para muchos fue impactante apreciar cómo ha evolucionado y crecido su universidad. Fue una velada muy emotiva, con muchas historias y muchos éxitos que contar.

Alessandro Pizzilo, ingeniero en alimentos, relato cómo su paso por la UVG marcó su vida. Además de haber interactuado con maestros excelentes, descubrió aspectos que no conocía sobre sí mismo, como su creatividad o su capacidad de resolver problemas de manera eficiente. Fue ahí también donde comenzó a cuestionarse sobre cuál sería su legado para Guatemala. María Eugenia Flores, matemática dedicada al campo de educación, y Roberto Gómez, gerente de tecnología en una empresa de seguros, se conocieron en la Del Valle y luego formaron un hogar. Para ellos ser egresados de la universidad es una gran responsabilidad, pues no sólo les motivó a trazarse metas ambiciosas, sino afianzó su deseo de aportar al país. Recientemente, festejaron la graduación de su hijo Mario Roberto de su Alma Mater, también como matemático, atestiguando en una segunda generación el poder transformador de la educación. Guillermo Álvarez, químico que labora en una importante empresa transnacional desde hace varios años, también compartió la alegría de haber visto a su hijo graduarse de la UVG como ingeniero industrial. Comenta que pertenecer a esta casa de estudios ha sido una gran bendición, que les ha abierto a los dos muchas puertas.

Adela Pineda y Francisco Flores, ingenieros en ciencias de la computación, resaltaron que la beca que recibieron tuvo un inmenso impacto en sus vidas. La formación recibida les ha permitido desarrollar una carrera profesional exitosa. Adela, por ejemplo, trabaja en el área de inteligencia de negocios en una importante corporación de la agroindustria azucarera. Ambos están comprometidos con retribuir de alguna forma los beneficios recibidos. Su caso es parecido al de muchos otros jóvenes que van hoy a la UVG, donde se apoya el talento y el trabajo arduo. En la actualidad más de la mitad de los estudiantes gozan de algún tipo de ayuda financiera. Sara García, Claudia Juárez, Silvia Rosal y Rebeca Girón, psicólogas y educadoras, compartieron no sólo la satisfacción de haber sido admitidas a una de las mejores entidades de educación superior de la región, sino el respaldo que les ha brindado haberse graduado de la misma, pues no sólo se trata del prestigio que tiene, sino de haber demostrado que cuentan con las competencias, actitudes y valores para un adecuado ejercicio profesional. Iván Pérez, ingeniero electrónico, planteó otra arista. Señaló que fue ahí donde aprendió la metodología para seguir aprendiendo, lo cual le ha permitido aprovechar las oportunidades que abre la ciencia. Por su parte, el bioquímico Luis Matheu exhortó a los demás egresados y a los actuales y futuros estudiantes Delvallerianos a pensar en el carácter innovador de la institución, la cual tomó el volante de la ciencia y la tecnología en Guatemala en 1966. Les instó a llevar la ciencia a sus ambientes de trabajo.

Hay muchas anécdotas más que surgieron en este encuentro. Los participantes coincidieron al afirmar que este es un sitio de conocimiento, innovación y aprendizaje, fundado sobre las premisas insoslayables de la ética, la excelencia académica y de que todos sus miembros estén llamados a contribuir al país. Los graduados de la Del Valle son su mejor tarjeta de presentación y su referencia más fidedigna. Este primer encuentro de graduados fue una plataforma perfecta para lucir los genes de la UVG. Si usted se graduó de dicha institución esté atento. En los próximos meses se convocará a las siguientes generaciones de egresados, que estudiaron ahí a partir de 1991, para celebrar con ellas que se ha aportado agentes de cambio, personas competentes, ingeniosas y comprometidas. Todos los graduados están llamados a involucrarse más y a respaldar a su Alma Mater a tener un impacto aún mayor.

Roberto Moreno Godoy