Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

25 + 95 + 63

Hay muchos motivos para dar gracias.

Desde ayer los periódicos están saturados con las ofertas de “Black Friday”. Esta costumbre, que comenzó en Estados Unidos de América hace varias décadas ha sido exportada a Guatemala y a otras latitudes. El viernes negro es el día “oficial” de arranque de la temporada de compras navideñas, marcado por ofertas y rebajas substanciales en muchos almacenes. Este fin de semana de ventas vertiginosas, de tiendas y calles congestionadas, se da cada año luego del cuarto jueves de noviembre, en que se celebra el Día de Acción de Gracias. Personalmente, no tengo mayor objeción en contra de la adopción de costumbres como esta, pues abre la posibilidad de conseguir finalmente algo que se deseaba o se necesitaba para uno mismo o para los demás. También refleja la ilusión que alberga a aquellas personas que buscan agradar a sus seres queridos con un regalo en Navidad. Sin embargo, más allá de esta manifestación material de la época navideña, confieso que me llena más el significado del Día de Acción de Gracias, que en la actualidad, como el preámbulo de las fiestas de fin de año en aquellos lugares en que se celebra, permite congregar a muchas familias y amigos alrededor de la mesa y agradecer la oportunidad de estar juntos, así como las cosas buenas que les han pasado. En dichos sitios, a diferencia de nuestro país, los miembros de las familias terminan viviendo a muchos kilómetros de distancia los unos de los otros. Aunque la tecnología moderna les mantiene en contacto, el trabajo, los estudios y otros factores hacen que padres, hermanos y amigos vivan separados y que sean escasos los momentos en que puedan encontrarse en el mismo lugar. Ocasiones como el Día de Acción de Gracias son singulares, pues no sólo reúnen a las familias, sino hacen que las personas reflexionen sobre aquellas cosas por las cuales deben sentirse agradecidas. Por ello, más allá de importar la costumbre del viernes negro y perseguir las promociones, hoy también puede servir de invitación para dar gracias por las cosas buenas que nos rodean y valorar lo positivo que nos ha pasado en el año, tanto en nuestros propios núcleos familiares, como en el trabajo, la comunidad y el país.

Dando seguimiento a este pensamiento, esta semana pasó algo que merece la pena resaltar. El miércoles por la noche fui testigo de una de esas cosas que hay que agradecer y que dan fe de que Guatemala tendrá un mejor porvenir. En una ceremonia muy especial fueron presentados los 25 jóvenes que recibirán una beca de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez el próximo año. Ellos se suman a 95 más que estudian en la actualidad en algunas de las universidades privadas del país y a 63 que fueron beneficiados en el pasado y que ya ejercen como profesionales exitosos. Todos ellos son jóvenes excepcionales, hombres y mujeres muy talentosos y comprometidos, con la aptitud y motivación requeridos para salir adelante, pero cuya situación económica no les hubiera permitido continuar su formación académica. Han encontrado de la mano de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez y de los colaboradores de la Corporación Multi Inversiones la posibilidad de hacerlo. Durante la ceremonia, los asistentes pudimos apreciar el involucramiento personal de tres generaciones de las familias Gutiérrez y Bosch Gutiérrez, quienes haciendo honor a la memoria del bisabuelo y siguiendo las huellas de Doña Isabel Gutiérrez de Bosch, reafirmaron su compromiso con este esfuerzo tan importante. Conozco bien el programa, pues 13 de los nuevos becarios vendrán a la Universidad del Valle de Guatemala y 55 de los 95 universitarios actuales ya estudian en la UVG, la cual también les apoya con una beca parcial, que complementa el gran respaldo que reciben de la Fundación. También hemos sido testigos de la meteórica trayectoria de los 63 graduados del programa, pues la mayoría de ellos vinieron también a esta casa de estudios.

Esta iniciativa, producto de la actuación visionaria y solidaria de sus benefactores, ha transformado hasta ahora la vida de 183 jóvenes guatemaltecos y la de sus familias y en lo sucesivo apoyará a muchos más. Demuestra que los guatemaltecos de bien pueden generar el cambio que se requiere en nuestra comunidad y que actuando juntos podemos hacer la diferencia. Hay diversos motivos a nuestro alrededor por los que debemos dar gracias. El Programa de Becas Universitarias de la Fundación Juan Bautista Gutiérrez es un claro ejemplo. ¡Valorémoslos y respaldémoslos!

Roberto Moreno Godoy