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Adiós a la Ceguera de los Ríos

Guatemala es declarada libre de Oncocercosis.

La oncocercosis o "ceguera de los ríos" afecta la piel y los ojos. Según explica la Organización Mundial de la Salud, es una enfermedad parasitaria provocada por el nematodo filárico Onchocerca volvulus. Se transmite por la picadura de moscas negras infectadas que se crían en ríos rápidos y arroyos de agua limpia, sobre todo en aldeas remotas situadas cerca de tierras fértiles donde la población depende de la agricultura. En el cuerpo humano, los gusanos adultos se alojan bajo la piel creando nódulos, en la mayoría de casos, y producen microfilarias que migran a la piel, los ojos y otros tejidos. Cuando una mosca negra hembra muerde a una persona infectada, junto con la sangre ingiere las microfilarias, que continúan desarrollándose en la mosca negra para luego transmitirse al siguiente huésped humano durante mordeduras posteriores. Entre sus síntomas se encuentran prurito intenso, afecciones cutáneas desfigurantes y discapacidad visual, que puede llegar a la ceguera permanente. De acuerdo con las estadísticas de la OMS, más del 99% de las personas infectadas vive en 31 países del África subsahariana, pero también existen algunos focos de la enfermedad en América Latina y el Yemen. La estrategia fundamental para eliminar la oncocercosis se ha centrado en el tratamiento con ivermectina, un antiparasitario potente. Colombia, Ecuador y México lograron eliminar la enfermedad en 2013, 2014 y 2015, respectivamente. En el 2015 se declaró la interrupción de la transmisión en Guatemala. Luego de la visita del Equipo Internacional de Verificación a mediados de este año, hace unos días la OMS declaró la eliminación de la Oncocercosis en Guatemala. Con ello, nuestro país es el cuarto del mundo en alcanzar este importante logro.

Mucho tiempo ha transcurrido y grandes esfuerzos han sido realizados desde 1915, cuando el Dr. Rodolfo Robles Valverde descubrió la enfermedad en América e identificó los primeros casos de Oncocercosis en la Costa Sur guatemalteca. El plan nacional para enfrentar este flagelo tomó varias décadas. Desde 1935 la estrategia abarcó la extirpación de los nódulos en distintas partes del cuerpo, conocida como nodulectomía, la aplicación de quimioterapia y el uso de larvicidas. A partir de la realización de la primera conferencia interamericana sobre la enfermedad en 1991, la región asumió un agresivo esquema para el combate a la oncocercosis, el cual abarcó la delimitación del área endémica, el tratamiento mediante la distribución masiva de ivermectina a más del 85% de la población elegible de todas las comunidades endémicas y la puesta en marcha de actividades educativas. Los estudios permitieron ubicar que la población en riesgo en Guatemala era de 229,535 personas que radicaban en 518 comunidades de 24 municipios del país. Luego de una efectiva y prolongada coordinación interinstitucional, nuestro país solicitó a la OMS la verificación de que se había eliminado el mal, para lo cual debió demostrar que se había eliminado la morbilidad e interrumpido la transmisión, tanto en términos de la ausencia de larvas infectivas de O. volvulus en el vector como de infección detectable en niños o nuevos residentes sin tratar.

El Comité Nacional de Oncocercosis, creado en 2014 e integrado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social –MSPAS-, el Programa de Eliminación de la Oncocercosis de las Américas, la Organización Panamericana de la Salud – Guatemala, el Centro de Estudios en Salud de la Universidad del Valle de Guatemala (CES) y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala fue responsable de coordinar la elaboración del dossier de país y de formular la solicitud de la visita del Equipo Internacional de Verificación de la OMS. Durante los últimos 35 años la Universidad del Valle, en alianza con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta, generó conocimiento sobre aspectos generales de la enfermedad e investigó sobre aspectos parasitológicos, inmunológicos, epidemiológicos y entomológicos. También brindó apoyo técnico a las evaluaciones epidemiológicas del Programa Nacional y a las actividades de evaluación de los programas implementados por el MSPAS. La eliminación de la “Ceguera de los Ríos” ilustra que un trabajo sostenido, fundado en resultados de investigación y bien coordinado da resultados.

Roberto Moreno Godoy