Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

Avances y Desafíos de la Evaluación

Lo que no se mide no se puede mejorar.

¿Cómo puntean los guatemaltecos en matemática y lenguaje? Cada año se espera con interés el reporte del Ministerio de Educación. Sabemos que los resultados no han sido halagüeños y que hay un largo trecho por recorrer para la mejora de la calidad de la educación. Sin embargo, aunque en un número significativo de casos la “boleta de calificaciones” no porta buenas nuevas, aplaudimos que haya mecanismos de rendición de cuentas y que se brinde retroalimentación oportuna a profesores, estudiantes, establecimientos y autoridades educativas sobre la efectividad de los aprendizajes. El esfuerzo sostenido por el MINEDUC desde la década de los 90´s ha permitido establecer un sistema nacional de monitoreo del rendimiento escolar que hoy goza de credibilidad, que aporta transparencia y que permite dar seguimiento al impacto de diversas intervenciones. Además, se cuenta con personal especializado, debidamente capacitado, el cual ha permanecido varios períodos de gobierno, lo cual aporta una necesaria continuidad.

VLa divulgación de los resultados de la evaluación ha generado que el tema de calidad de la educación llegue a la agenda nacional y sea motivo de reflexión ciudadana. Los puntajes en las pruebas de rendimiento de matemática y lenguaje han provocado titulares de prensa e inspirado un necesario debate nacional sobre la educación. De igual forma, el desempeño anual de los graduandos en las pruebas también ha generado gran expectativa. Desde hace una década se ha requerido que todos los alumnos que egresan del nivel medio tomen las pruebas del Ministerio y los resultados han sido difundidos de manera transparente. El titular sobre los resultados de los graduandos en cierta revista ha generado una “sana controversia”, que se ha traducido en más de una ceja levantada y ha hecho que más de un establecimiento educativo ponga sus barbas en remojo. Se ha comprendido que la cobertura no es suficiente para lograr el impacto esperado. Debemos asegurar que los jóvenes están aprendiendo, al menos lo básico.

La semana pasada Empresarios por la Educación y la Gran Campaña Nacional por la Educación convocaron a un conversatorio sobre los avances y desafíos del sistema de evaluación e investigación educativa. En dicho encuentro el Ministro de Educación presentó un balance del sistema e hizo énfasis en el interés y compromiso que tiene la actual administración en respetar el calendario de evaluaciones que se perfilaron para los próximos años, pues comprende que la realimentación que proveen es crítica para orientar las políticas escolares y el trabajo del despacho ministerial a su cargo. Sin embargo, también comentó los problemas presupuestarios que se enfrentan para cubrir varios programas, incluidas las evaluaciones. Aunque esta limitante sea clara, no será posible garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos si no se dispone de herramientas para medir los logros de aprendizaje y tomar las medidas pertinentes para cerrar las brechas que sean detectadas e invertir los recursos escasos en aquellos programas e intervenciones que sean más costo-efectivas para fortalecer la calidad de la educación. Por ello, es imperativo que el Gobierno realice el esfuerzo que sea necesario para dar continuidad a la aplicación de las pruebas de rendimiento. Algunos cuestionan para qué invertir en evaluar si las cosas no cambian. Sin embargo, dejar de evaluar sería como matar al mensajero. Ocasionaría culpar a quien trae malas noticias, en vez de atacar la causa de las mismas. Aunque a veces se quisiera que los cambios fueran más rápidos, no debemos claudicar. Lo que no se mide no se puede mejorar. La cultura de evaluación debe ser resguardada.

Roberto Moreno Godoy