Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

Recobrando la Confianza

Un gran reto para nuestra convivencia futura.

El último año hemos vivido sucesos trascendentales en Guatemala. La dinámica social, la participación ciudadana y las reglas del juego variaron dramáticamente. Se ha puesto freno a viejas mañas, profundamente enraizadas en nuestra idiosincrasia. Se ha dicho hasta aquí a aquellos que abusaron del poder y antepusieron intereses espurios sobre el bien común. Los organismos del Estado han sufrido una fuerte sacudida, habiéndose expuesto a la institucionalidad del país a pruebas de fuego.

Hemos visto caer figuras públicas y a otras asumir el control. Algunos actores y entidades han adquirido un liderazgo incuestionable, mientras que otros han salido de las ligas mayores. Aquellos que aparentaban ser intocables están fuera de la jugada, mientras otros, que meses atrás no gozaban del gran prestigio y apoyo que hoy tienen, han emergido como los nuevos protagonistas. La auditoría social se ha hecho sentir con fuerza, dando un mensaje categórico a funcionarios, empresarios y políticos corruptos: NO MÁS. Hemos emprendido una cruzada para desterrar las prácticas oscuras de personas que desacreditaron el servicio público, haciendo gala del tráfico de influencias, aprovechándose de sus cargos e investidura y tomando de manera inescrupulosa recursos del erario, que tanta falta hacen para garantizar la educación, seguridad y salud pública. Así, estamos encarando males crónicos, que han carcomido a nuestra sociedad por dentro.

Era urgente tomar acción y debemos seguir combatiendo estos flagelos. Sin embargo, este enérgico mensaje también tiene aristas grises. La sociedad civil debe acompañar la labor pública, pero no puede reemplazarla. Alguien debe arremangarse y estar dispuesto a hacer el trabajo. Se necesita quien tome el timón o jale la carreta, según sea el caso. La presencia en la plaza central ha sido importante, pero tener un colectivo que audite no es suficiente para sacar la tarea. La fiscalización ha dado resultados positivos, pero también ha tenido efectos no deseados. La presión sobre los funcionarios públicos es tal que muchos de ellos, ante la posibilidad de errar, ser acusados o juzgados, se han quedado paralizados, pues “no hacer nada” es la ruta menos riesgosa. Ataquemos con firmeza a quienes actúen con dolo, pero no persigamos indiscriminadamente la labor pública. Si los buenos guatemaltecos dudaban antes de hacer una carrera pública, el desprestigio, las contingencias y amenazas de dicho ejercicio han añadido los pocos disuasivos que faltaban. Es imperativo que hagamos un esfuerzo consciente para recobrar la confianza en las personas y en las organizaciones.

No podemos vivir permanentemente dudando de todo y de todos. Encontremos una fórmula para que mejores líderes estén dispuestos a involucrarse y respaldemos acciones que acerquen la administración pública a las personas que esta sirve; que las haga partícipes de las decisiones. Promovamos, por ejemplo, que las organizaciones de padres de familia sean el punto focal de las inversiones en educación. Estrategias como estas harán que todos seamos parte de la solución de nuestros problemas y nos responsabilicemos de nuestras acciones. Los jóvenes, que se han interesado como pocas veces en la agenda nacional, tienen la posibilidad de trascender la plaza y prepararse para guiar a nuestra nación, convirtiéndose en los buenos servidores públicos que tanto necesitamos. Finalmente, nuestra sociedad también debe asumir un cambio de cultura, en donde no haya cabida a privilegios, a brincarse las trancas o a sacar raja de las posiciones que se ocupan. Debemos evitar la constante descalificación entre personas y la frecuente pugna entre sectores, las cuales nos impiden encontrar puntos de encuentro, que nos permitan trabajar unidos, a favor de la visión de la sociedad renovada que anhelamos. Tenemos mucho trabajo por delante. Confío en que emergeremos como una nación más fuerte.

Roberto Moreno Godoy