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Publicación semanal El Periódico

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Nancy Matthews Elliott

Felicidades a las mamás en su día.

Hace unos días visite a un fiduciario y amigo cercano de la UVG. Durante la reunión, la plática se desvió un momento hacia Doña Isabel, su mamá, una guatemalteca excepcional, con lo cual pronto nos vimos envueltos en una agradable conversación sobre el inigualable rol de nuestras mamás. Este intercambio le hizo recordar la historia de Nancy Matthews, madre de Thomas Alva Edison, el prolífico inventor, cuyas ideas han sido determinantes para el desarrollo de la industria eléctrica, la telefonía, las comunicaciones, el entretenimiento, el cine, la medicina, la defensa y muchos otros campos más. Varios de los cimientos del rostro tecnológico del mundo moderno tuvieron sus orígenes en su fábrica de inventos. Su primera patente en 1868, un sistema eléctrico para registrar votos, fue seguida de centenares más, las cuales incluyeron diversas mejoras a tecnologías existentes, incluidas la telegrafía, la lámpara incandescente, los rieles eléctricos, los dínamos y la máquina de escribir, así como numerosas invenciones propias, tales como el telégrafo automático, el papel de parafina, la pluma eléctrica, la cámara de filmación, el fonógrafo, la máquina precursora del mimeógrafo, el fluoroscopio, la cinta de aislar, la batería alcalina, el primer motor eléctrico, sockets y switches. Sin duda, Edison es uno de los inventores y emprendedores más destacados en la historia de la humanidad.

Regresando al caso de Nancy Matthews, cuenta la historia que un día Thomas Alva Edison regresó de la escuela y entregó una carta a su mamá. Ella leyó la misiva y le dijo al pequeño que la misma decía que él era muy listo y especial, por lo que ya no podían enseñarle más en la escuela, pues ya no sabían cómo hacerlo. En adelante, el menor permaneció en casa y su madre fue su maestra. Algunos señalan que años después, cuando Doña Nancy ya había fallecido, él encontró en un cajón la carta que le dieron en la escuela para entregar a su mamá. Al abrirla, su contenido le causó gran sorpresa, pues, contrario a lo que su madre le había dicho, la nota indicaba que Thomas era retrasado y que había sido expulsado del colegio, pues era un pésimo estudiante y no avanzaba como el resto de sus compañeros, por lo que no podían responsabilizarse más de su educación. La escuela claudicó y sentenció al fracaso a este genio, cuya madre rescato y tomó de nuevo en sus brazos. Cuentan que Edison decía que era el resultado de lo que una gran mujer quiso hacer de él.

Aunque algunos historiadores debaten sobre la exactitud de algunos detalles de esta reseña e indistintamente de los puntos críticos para precisar el relato, lo cierto es que Edison fue retirado de la escuela y educado por su mamá. También es inobjetable que muchísimas mamás tienen esa capacidad única de ajustar la visión para desvanecer o relativizar rasgos que para otros representan claros defectos y maximizar nuestras virtudes. Resultamos siempre siendo más guapos, más inteligentes y más talentosos de lo que nosotros alcanzamos a ver en el espejo y de lo que otros opinan. Ellas no sólo optan muchas veces por no prestar atención a nuestras limitaciones, sino por concentrar su atención en nuestros potenciales. Esta decisión, ya sea consciente o inconsciente, fija expectativas que hacen una enorme diferencia. Nuestras mamás marcan profundamente nuestros rumbos y destinos en la vida.

El martes próximo se celebra el Día de las Madres. Si aún tiene la fortuna de contar con ella, llámela o visítela para decirle cuanto le ama y cuanto agradece todo lo que ha significado en su vida. Si no tiene esa suerte, dedique algunos de sus pensamientos del día a estar con ella y recordar esos pasajes en que recorrieron juntos el camino. ¡Felicidades a todas las mamás en su día!

Roberto Moreno Godoy