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Publicación semanal El Periódico

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Caminos de Dios

Hay personas que trascienden por sus obras.

El singular piano de media cola de 1925 sonó majestuosamente durante la ceremonia de graduación el sábado recién pasado. Diego Noack interpretó con pericia una pieza de su autoría y el FoxTrot Calle Doce. Esta última, ampliamente conocida en el país por su adaptación a la marimba, arrancó sonrisas y aplausos de la concurrencia. Fue la primera vez que el instrumento fue escuchado en el gimnasio de UVG/Altiplano. Finalmente, se cumplía el deseo de Cal de que el piano que su mamá y el mismo habían tocado llegara a Sololá. En lo sucesivo, alegrará muchas jornadas en la sede universitaria.

El Dr. Calvin T. Hughes Jr., de West Hartford, Connecticut, fue médico oftalmólogo y apreciado benefactor de los jóvenes. Sirvió en la Marina de los Estados Unidos en el Pacífico Sur durante la Segunda Guerra Mundial, antes de graduarse de la Universidad de Yale y de la Escuela de Medicina en Harvard. Después fue interno en los Hospitales Mount Auburn y Johns Hopkins. El Dr. Hughes se especializó en oftalmología y fue un pionero en la cirugía de trasplante de córnea. Se estableció en Hartford, ejerciendo la profesión durante décadas. El doctor Hughes fue también un ávido marinero, piloto y esquiador de clase mundial. También se destacó como pianista clásico y se dedicó al estudio de los animales, especialmente de las aves. Le gustaba viajar y esto le permitió visitar los siete continentes.

En uno de esos viajes, el reservado y solitario médico entabló conversación con dos de los camareros del crucero. Luego de un tiempo, sus charlas se volvieron más frecuentes. Supo que eran guatemaltecos y conoció detalles sobre la realidad de su lugar de origen. Los chapines compartieron con Cal acerca de la riqueza de nuestro patrimonio natural y cultural, así como sobre los retos que enfrentan las personas en las comunidades rurales del país. Al terminar el recorrido, les ofreció que un día visitaría su tierra. Poco tiempo después cumplió su promesa, habiendo constatado de primera mano lo que lo que le habían contado. Siendo soltero y sin familia inmediata, resolvió que al morir dejaría todos sus bienes a una entidad que contribuyera al bienestar de los guatemaltecos. Un amigo suyo, quien conocía a Thomas Stroock y sabía de su paso diplomático por Guatemala, se puso en contacto con el Embajador para preguntarle sobre posibles entidades que el médico pudiera apoyar. Así surgió el nombre de la Universidad del Valle de Guatemala-Altipla no, habiendo sido ésta seleccionada entre las distintas opciones. De esta cuenta, sus bienes, salvo el piano de cola que perteneció a su mamá, fueron liquidados para que los fondos obtenidos sirvieran para constituir un fondo de becas, que ayudara a jóvenes del altiplano a ir a la universidad. No cabe duda que los caminos de Dios son únicos. Un encuentro fortuito, como el sucedido en ese crucero, puede tener un impacto imperecedero.

Cal Hughes murió en su casa el 26 de enero de 2015 a los 88 años de edad. Como había resuelto, heredó sus bienes a la Fundación de los Estados Unidos de la Universidad del Valle de Guatemala –USFUVG. El Piano será aprovechado por los estudiantes y profesores del departamento de Música de la Facultad de Educación del Campos Altiplano. El Fondo Patrimonial en su honor permitirá a la UVG otorgar cada año un número considerable de becas para jóvenes talentosos del altiplano. Este año 72 estudiantes serán beneficiados con este fondo. No cabe duda que hay personas cuyas obras les hacen trascender. Calvin Hughes es una de ellas.

Roberto Moreno Godoy