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Publicación semanal El Periódico

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Apostando al Bien Común

Si otros están bien, todos estaremos mejor.

De pronto llegó el caos. La súbita ráfaga abatió indiscriminadamente a los asistentes al concierto. La joven fue blanco del atentado mientras cenaba tranquilamente en el restaurante. Quienes circulaban por el sitio turístico fueron alcanzados por las esquirlas cuando el terrorista hizo explotar su chaleco. El jardinero no esperaba que el ruletero que recién había abordado fuera atacado por los pandilleros. Nunca supo por qué fue escogido para el siguiente atraco. La joven vio su suerte truncada cuando su caso pasó a engrosar las estadísticas de violencia en el país. Jamás pensó que sería rehén de un desconocido. Muchos de ellos, aparte de estar en el sitio equivocado en el momento indebido, no comprendieron las causas de ese mal social que truncó sus destinos. Aun para los más conocedores, la intricada trama de conflictos sociales, religiosos, culturales, históricos, ideológicos, políticos y de otra índole no les permite entender a cabalidad cuáles fueron los motivos que desencadenaron los hechos. ¿Qué llevó a esas personas a cometer esas barbaries? ¿Cuál es la fuente de ese poder desorbitado? ¿Qué cuentas estaban saldando? ¿Quién pudo tener una influencia perversa sobre ellos? ¿Por qué tomaron una posición extrema? ¿Qué les hizo desarrollar esa dura coraza, que les arrebató hasta los últimos vestigios de humanidad? ¿Por qué se vieron arrinconados? ¿Cuál es su procedencia y su historia? ¿Qué oportunidades, o mejor dicho, que falta de oportunidades, les marcaron de esta manera?

Es difícil precisarlo. En todo caso, queda claro que nadie está libre de incidentes similares. En el momento menos esperado y sin deberle nada a nadie, usted o yo podemos vernos involucrados en un suceso similar, que podría cambiar para siempre el rumbo que llevamos. Nuestro compañero de banca, otro turista en la cola, el extranjero que llegó ayer o esa jovencita que viene caminando del otro lado de la calle podría ser quien tomara nuestras vidas en sus manos. Por ello, no es necesario que les conozcamos, si ellos están bien, todos estaremos mejor. El mundo globalizado ha borrado las distancias y los límites.

Esta semana varios medios del mundo resaltaron la noticia sobre la decisión de Mark Zuckerberg y su esposa de donar el 99% de sus acciones de Facebook para impulsar el potencial humano y favorecer la igualdad entre los niños de la próxima generación. Ellos se sumaron a más de 50 billonarios que participan en una campaña filantrópica liderada por Warren Buffett y Bill Gates, quienes se han comprometido públicamente a donar al menos la mitad de sus fortunas a causas benéficas. Es una manera de devolver una buena parte de lo mucho que la vida les ha dado. Algunos de estos fondos serán invertidos en las ciudades o países de donde los donantes provienen. Otros impulsarán el desarrollo en latitudes ajenas a ellos o auspiciaran investigación para resolver problemas mundiales. Estos ejemplos devuelven esperanza a un mundo confrontado, marcado por diferencias y rencillas. En la medida en que los ciudadanos, cada uno dentro de nuestras posibilidades, contribuyamos a disminuir las desigualdades y a brindar mejores oportunidades para todos, indistintamente de su origen, nuestras sociedades encontrarán mayor paz, equilibrio y bienestar. Cada uno podemos hacer lo que esté a nuestro alcance.

Roberto Moreno Godoy