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Publicación semanal El Periódico

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"Anormalidad"

Se debe romper el molde

Se necesita gente que pueda ser conmovida. Personas ingeniosas, capaces de ver esa arista oculta. Hombres y mujeres dispuestos a transformar el mundo. La Universidad del Valle celebró hace unos días las últimas dos ceremonias de graduación del 2015. Este año 500 graduados se sumaron a más de 10,000 profesionales que esta casa de estudios ha aportado al país, proveyéndole de agentes de cambio, quienes han contribuido a la solución de los problemas del país y de la región, así como a la mejora de la calidad de vida de su población. Los oradores invitados, Benjamin Sywulka y Jorge Eskenasy, miembros del Consejo Directivo de la UVG, invitaron a los nuevos profesionales a hacer la diferencia y a “salirse del molde”.

Ben, siendo fiel a su innovadora forma de ser, instó a los graduandos a tratar de no ser normales. Los invitó a ser refrescantes, a no dejarse atrapar por la presión que les ejercerán todos a vestirte normal, a tener un trabajo normal, a hablar normal, a tener una pareja normal, a tener hijos normales. Los retó a darse permiso de escoger una ruta alterna, la de la aventura, y a transitar vías que alimenten su carácter, amplíen sus puntos de vista y les conviertan en personas más empáticas y abiertas. Les invitó a convertir el tedio en diversión. Les retó a ser sinceros con ellos mismos y con los demás. Les instó a llevar una vida más profunda y a no dejarse llevar por el mundo artificial y superfluo que les rodea; a valorar lo que tengan y no estar pendiente de lo que posean otros. Terminó diciéndoles que en una década dicha ceremonia sería sólo un recuerdo fugaz. Sin embargo, deseó a los graduandos que en ese momento pudieran volver a ver lo vivido y ser capaces de decir: “No soy normal, soy refrescante. Soy más aventurero que lo normal. Soy más divertido que lo normal. Soy más sincero que lo normal. Soy más profundo que lo normal. Soy agradecido, no resentido. Soy suficientemente inteligente para lograr lo quiero, trabajando duro. Soy suficientemente afortunado para ser feliz y ser generoso. Y por último, ya construí un legado. Soy un por qué, no un qué. Construí equipos, no fama. Acumulé historias, y un poco de dinero.”.

Margaret Mead dijo: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado.”. Así comenzó su mensaje Jorge, ingeniero graduado de la UVG y líder comprometido con varias causas sociales. Este mensaje empalmó con su análisis de la coyuntura actual. Compartió con los graduandos que el estatus quo dejó de ser una opción, pues los ciudadanos dijeron un hasta aquí y un hasta ahora a los abusos cometidos por funcionarios y secuaces. Apuntó que su graduación sucede en una época de cambio, en la que ellos fueron precursores del parte aguas que delineó el antes y el después de un país en donde reinaba la corrupción y el abuso. Resaltó que el futuro de nuestro país, de nuestra región y de las futuras generaciones estará en manos de esos jóvenes que, con claridad de pensamiento, valentía, acceso a la ciencia y a la tecnología, formación académica y sólidos valores éticos, comunicados a través de las redes sociales, construirán esa nueva realidad que nos guiará al éxito nacional. Compartió con los graduandos que ahora empieza lo emocionante, pues podrán seguir asumiendo retos, creciendo y desarrollándose como líderes; como personas que construirán, que innovarán y que dejarán huella. Finalizó diciéndoles que “Guatemala necesita funcionarios públicos que sirvan, empresarios con visión, profesionales especializados, maestros guía y líderes que inspiren.”. Sin lugar a dudas, los graduados de la UVG serán estas personas distintas, de quienes hablaron Ben y Jorge

Roberto Moreno Godoy