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Publicación semanal El Periódico

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Escuela de Instructores

Una ruta clara de mejoramiento de la calidad.

Anteayer participé en la inauguración de la escuela de instructores del Intecap. Como parte de su búsqueda por la excelencia, el Instituto lanzó esta iniciativa para fortalecer la profesionalización de sus formadores, la mayoría de los cuales ya posee un grado universitario y emprenderá ahora estudios de especialización. No cabe duda que los representantes del sector público, empresarial y laboral están conscientes del papel crucial que desempeñan los instructores y han apostado a su capacidad y preparación para concretar las estrategias futuras de formación profesional de los trabajadores. La iniciativa, que busca estandarizar la calidad de los servicios que presta el Intecap, en un marco de actualización, emprendimiento e innovación, seguramente tendrá réditos inmensos en el mediano y largo plazo. No dudo que la inversión en la preparación de sus instructores le permitirá profundizar su contribución a la competitividad y desarrollo económico de Guatemala. También propiciará nuevas avenidas de colaboración entre el Intecap y las demás entidades del sistema educativo, incluidos el Mineduc y las universidades.

Ser testigo de la concreción de este esfuerzo me hizo reflexionar en torno al largo tiempo y enorme esfuerzo que tomó la reforma de la carrera magisterial –a largo de más de dos períodos de gobierno– y la amenaza que se cierne sobre esta estrategia, como en todo proceso de cambio de gobierno, ante la posibilidad de que se borre de un plumazo años de trabajo. Los logros del Intecap evidencian la importancia de contar con una ruta clara y dar continuidad a su implementación. Lo mismo debiese suceder en el caso de la elevación de la formación de los maestros de primaria a nivel superior, del Programa Leamos Juntos, de los esfuerzos de descentralización y participación comunitaria, de la medición de los aprendizajes y de la promoción de una cultura de transparencia y de rendición de cuentas en las escuelas, para mencionar algunos ejemplos. Si logramos plantearnos políticas de Estado, que trasciendan las coyunturas electorales, podremos caminar con pies firmes y asegurar mejores resultados.

Los planes de gobierno que han sido difundidos dicen que la educación será una de sus prioridades. En los próximos días, los candidatos participarán en un foro presidencial que girará en torno a este tema. Su presencia en el foro, así como sus planteamientos, nos ayudará a los ciudadanos a evaluar la seriedad de su compromiso con la educación. Ojalá que este encuentro permita a los candidatos comprender mejor los desafíos de la reforma educativa, dar continuidad a esfuerzos que merecen la pena y alcanzar acuerdos para un pacto social en este campo. No podemos darnos el lujo de seguir perdiendo el tiempo, ni de obstruir reformas necesarias. Es del interés de todos de que quien logre el respaldo en las urnas tenga una visión clara de cómo fortalecer la educación, que cuente con un equipo de profesionales capaces y probos y que sea capaz de tender puentes con otros partidos políticos y actores de la sociedad para propiciar un proyecto de nación.

 

Roberto Moreno Godoy