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Publicación semanal El Periódico

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Director Papá

“Que los hijos e hijas de la montaña de Du’an Yao pudieran escapar de la pobreza”.

La noticia de su muerte corrió velozmente por las redes sociales. Pronto surgieron muchos testimonios. Miles de estudiantes de distintas provincias llegaron al funeral del director, evidentemente acongojados por la partida del querido educador de 59 años. Los rostros de profesores y estudiantes se llenaron de tristeza. Todas las luces de la escuela secundaria fueron apagadas por tres minutos, mientras la comunidad hacía un sentido momento de silencio. Los mensajes de condolencia llegaron de diversos lugares de la China continental, así como de otras naciones. Se agotaron las coronas en las tiendas de flores de la localidad, por lo que las personas debieron ir a los pueblos vecinos a adquirir una. Pese a que la tradición local dicta que los ancianos no pueden asistir al velorio de alguien más joven que ellos, se notó la presencia de varios, quienes no podían dejar de manifestar su respeto y aprecio por el educador. Las imágenes mostraban una multitud de jóvenes, visiblemente emocionados, acompañando a su director en su último recorrido por las calles de la provincia. Miles de sus estudiantes se dieron cita para decir un último adiós a quien llamaban “director papá”.

Varios medios de comunicación compartieron recientemente la conmovedora despedida de Mo Zhengao, un querido director de Du’an Yao, en la provincia china de Guangxi. Muchos se preguntaron por qué causó tanta conmoción el fallecimiento del educador. La respuesta no se hizo esperar. El maestro Zhengao dedicó su vida a ayudar a que los más pobres tuvieran acceso a la educación. Durante más de tres décadas recolectó donaciones y ayuda para que más de diez mil estudiantes de las regiones pobres y montañosas de Yao pudieran llegar y permanecer en la escuela. Cuentan que cuando una familia decidía retirar a su hijo o hija de la escuela por problemas económicos, él personalmente se encargaba de que volviera, buscando medios para paliar la crisis. También consiguió ayuda financiera para que cientos de graduados de la escuela pudieran ir a la universidad. Fue director de un instituto de renombre, pues pese a la difícil situación socioeconómica de las familias que atiende, una proporción importante de los alumnos han rendido bien por varios años en las pruebas estandarizadas que se aplican, pudiendo aplicar a universidades prestigiosas del país. Muchos señalan la falta que les hará el líder de la escuela, quien siempre tuvo presente el bienestar de los jóvenes. Ayudó a que los hijos e hijas de la montaña de Du’an Yao pudieran escapar de la pobreza.

¡La escuela hace la diferencia! Sin embargo, no hay que olvidar que las organizaciones son reflejo de las personas que las integran y de los líderes que las dirigen. Que el ejemplo de Mo Zhengao inspire a muchos otros educadores, especialmente a aquellos que tienen la posibilidad de cambiar la vida de los niños y jóvenes de Guatemala. Su labor comienza con garantizar que la escuela esté abierta
y funcionando. Que los estudiantes aprendan.

 

Roberto Moreno Godoy