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Publicación semanal El Periódico

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PISA: un acto de valentía

OCDE – “Mejores políticas para vidas mejores”.

¿Están preparando las escuelas a los jóvenes para los desafíos de la vida adulta? ¿Qué hace que algunos maestros y centros escolares sean más efectivos que otros? ¿Pueden las escuelas compensar las desventajas de algunos grupos de población, marginados o en situación de pobreza, e incidir para que tengan un mejor futuro? ¿Qué conocimientos y destrezas mínimas debiesen tener los jóvenes a los 15 años de edad, cuando están por terminar la educación básica? ¿Estamos preparando a los futuros ciudadanos para razonar, analizar, interpretar situaciones, resolver problemas y a comunicarse con los demás? ¿Qué estrategias educativas funcionan mejor? ¿Están nuestros estudiantes conscientes de la manera en que aprenden? ¿Cómo pueden los formuladores de políticas educativas tomar las mejores decisiones para que los establecimientos tengan el impacto esperado?


Estas preguntas motivaron a algunos de los países más pujantes del mundo y a otras naciones con economías emergentes, aglutinados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE– a emprender una iniciativa para evaluar qué sabían los estudiantes y cuál era el desempeño de sus sistemas educativos. Para lograrlo, hace 15 años acordaron desarrollar una prueba en conjunto, denominada PISA por sus siglas en inglés, Programme for International Student Assessment (http://www.oecd.org/pisa/). Aunque solo 34 países forman parte de dicha organización, en la actualidad más de 70 se han sumado a este ejercicio de evaluación, que se ha repetido cada tres años desde el 2000. Perú, México, Brasil, Colombia, Argentina, Uruguay, Chile y Costa Rica se encuentran entre las naciones latinoamericanas que se lanzaron al agua y decidieron participar en estas evaluaciones. A lo largo de este período, PISA ha brindado información de valor sobre el desempeño de los jóvenes en áreas tales como lectoescritura, matemática y alfabetización científica. Además, se ha indagado con los estudiantes sobre sus motivaciones, sus creencias sobre sí mismos y acerca de las estrategias de aprendizaje.


Medirse junto a Finlandia, Japón, Estados Unidos de América, Irlanda, Corea, Alemania, Suecia, Singapur, Canadá, Hong Kong y Suiza, entre otros, no es cosa sencilla. Tampoco lo es que nuestros estudiantes sean comparados con los de potencias mundiales y contra los de otras naciones que sabemos nos llevan la delantera. Requiere coraje mostrar nuestros resultados al mundo. Por ello, es de reconocer la fortaleza y valentía del Ministerio de Educación de Guatemala, al haber resuelto este año sumarse a PISA. Lo que no se mide, no puede ser mejorado. Y qué mejor que atreverse a ser comparado con los mejores. Reducir la brecha que nos separa constituye el primer hito en el horizonte.

 

Roberto Moreno Godoy