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Publicación semanal El Periódico

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Honor a las Mujeres

El domingo se conmemora su día.

Esta semana me abordaron unos universitarios, quienes hacían tomas para un video del Día Internacional de la Mujer, que se festeja este domingo 8 de marzo. A cada entrevistado, fuese hombre o mujer, le entregaban un rótulo que decía “Yo Soy” y a continuación le pedían que describiera en pocas palabras lo que le caracterizaba a ella misma –si la entrevistada era mujer– o lo que mejor definía a la primera mujer que llegaba a su mente. La mejor, la más linda, diferente, increíble, amorosa, el mejor regalo, especial, virtuosa, divertida, más de lo que crees, única, admirable, un tesoro, la que mejora mi vida, poderosa, valiente e invaluable fueron algunas de las expresiones que brotaron.


Cuando llegó mi turno, las primeras palabras que surgieron fueron “aguerridas, apasionadas y dispuestas a hacer todo por lo que aman”. Luego añadí, “su inclusión fortalece a todo grupo de personas”. Y es que he tenido la buena fortuna de tener a mi lado a mujeres inteligentes, capaces, decididas, responsables y honestas. Desde la primera muestra en casa con mi mamá, seguida de la bendición de contar con mis hermanas y rematando con la forma maravillosa en que mi esposa y mi hija han tocado mi ser y mi vida, he aprendido a valorar y agradecer lo que ellas representan para nosotros. Asimismo, los lazos políticos con mi suegra y cuñadas son algo meramente figurativo y se entremezclan con los de sangre. También he hallado a mujeres valiosas en el entorno laboral, siendo testigo y beneficiario de su talento y aportes. Hemos desarrollado amistades duraderas con varias. Una de ellas en particular se ha convertido, por elección, afinidad y sentimiento, en mi tercera hermana, al punto de que las otras dos reclaman derecho de piso.


La pregunta y el rótulo me permitieron reflexionar sobre lo que las mujeres han significado en mi vida. Su presencia me ha enriquecido. He visto de primera mano su tenacidad y ese sexto sentido que tienen, que les permite ver lo que uno no alcanza a comprender. Pese a su mar de virtudes, reconozco que no es siempre sencillo estar rodeado de mujeres, pues sus fortalezas, de no ser manejadas bien por ellas mismas y por los demás, también pueden ser fuente de conflicto. Es de lamentar que nuestra sociedad, al igual que muchas otras, no ha brindado a las mujeres las mismas condiciones y oportunidades que a los hombres. Aunque conocemos muchos casos de mujeres que gozan de reconocimiento y liderazgo, muchas otras, demasiadas, no solo se ven expuestas a discriminación, sino a maltrato. Esta situación es inadmisible y debe cambiar. Debemos comprometernos todos en construir una Guatemala más equitativa, justa y solidaria, donde todas las personas gocen de igualdad de derechos y obligaciones.

 

Roberto Moreno Godoy