Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

50 años de Excelencia que Trasciende

.

Hace poco intercambié ideas con un grupo de colaboradores de la Universidad del Valle de Guatemala, a quienes pregunté qué harían si tuvieran el poder de preservar solo una de las características que distinguen a la institución. Uno respondió que lo que escogería es seguir siendo testigo del milagro de la educación; el ver su capacidad transformadora cuando alcanza a jóvenes talentosos, a quienes inspira, prepara y potencia. No cabe duda que una buena educación hace la diferencia. Hace cerca de cinco décadas un grupo de líderes empresariales y académicos, vinculados a la Asociación del Colegio Americano de Guatemala, fundaron la segunda universidad privada del país. No hubo necesidad de que alguien les convenciera de la importancia de la educación para el desarrollo nacional, ni de la urgencia de impulsar la ciencia y la investigación para resolver los problemas del país y de la región. Así, salieron a la búsqueda de los mejores profesionales, prácticas y modelos educativos. Gracias a su liderazgo y tesón, surgió esta Casa de estudios, hoy bajo la sombrilla de la Fundación de la Universidad del Valle de Guatemala. Desde que abrió sus puertas en 1966 se resolvió que se admitiría a todo estudiante talentoso interesado en asistir a la universidad, indistintamente de su capacidad de pago. Así, más de la mitad de su población recibe ayuda financiera para realizar sus estudios. Se trata de una entidad privada, con un acentuado compromiso social, que innova y busca la mejora continua. Miles de egresados dan fe de la formación integral que han recibido, fundada en los valores y principios de excelencia, ética, respeto, responsabilidad y pensamiento crítico.


He tenido la fortuna de estar vinculado a la Universidad del Valle de Guatemala en varias etapas de mi vida, como estudiante, como profesor y ahora como rector. Se trata de una institución única. Cuando me pregunto qué la hace ser tan especial, las respuestas siempre convergen en su gente, comprometida toda con una educación de excelencia. Sus estudiantes, talentosos y polifacéticos, sus docentes e investigadores, líderes en sus campos de especialidad, sus demás colaboradores, identificados con una misión común y los miembros de su Fundación, también fieles creyentes del milagro de la educación. Durante mi función actual he trabajado de cerca con los fiduciarios, particularmente con cinco de sus líderes, Gabriel Biguria, Carlos Paiz, Eduardo Portocarrero, Juan Niemann y Sofía Papahiú , quienes han presidido el Consejo en los últimos años, habiéndome beneficiado, al igual que el resto de la comunidad, de su experiencia, capacidad, trayectoria, dedicación y trabajo a favor de la entidad y del país.


El alcanzar 50 años de servicio a nuestra sociedad es un hito que merece ser destacado. Estoy seguro que la Universidad del Valle seguirá aportando agentes de cambio para el beneficio de Guatemala. ¡Felicidades!

 

Roberto Moreno Godoy