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Publicación semanal El Periódico

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Dos mundos Distintos

Tienden un puente entre realidades. 

La semana pasada estuve en el Colegio Americano del Sur, en Santa Lucía Cotzumalguapa. Fui invitado a una convivencia educativa, en donde administradores y maestros del colegio compartieron prácticas educativas exitosas con docentes de escuelas aledañas. Como parte del programa intervinieron algunos estudiantes de secundaria. 

Me impresionó especialmente su participación, pues hicieron referencia al trabajo que realizaron en 4to. Bachillerato, como preámbulo a sus actividades de graduandos. Este año realizaron una visita a la comunidad de La Estación, ubicada justo al lado del basurero municipal de Santa Lucía Cotzumalguapa, lugar donde el próximo año realizarán su proyecto de seminario. 

Fueron orientados por las encargadas del Consejo Local de Desarrollo, quienes les compartieron pormenores sobre la realidad de dicha comunidad, acercándolos a sus necesidades y problemas. Durante el recorrido, visitaron la escuela del lugar, la cual está dividida en dos predios distintos, a cierta distancia uno del otro. Les impactaron las grandes carencias del establecimiento, tan cercano en distancia, pero tan distante en facilidades al propio. Experimentaron de primera mano la dificultad de aprender en esos salones sin paredes, en donde se cuela el ruido por todos lados. Uno de los módulos de la escuela no cuenta con baños, por lo que los alumnos deben ir a sus casas en caso de alguna necesidad. Esto representa un problema en varios sentidos, pues cuando salen de la escuela a la mitad de la jornada, muchos ya no regresan a estudiar. Luego se adentraron un poco más en la comunidad, percatándose así de la pobreza que acecha, reflejada en la ausencia de drenajes y la falta de agua potable, entre muchas otras limitaciones. 

Este acercamiento podría haberlos desalentado. Sin embargo, no fue así. La visita a La Estación representó para este grupo de adolescentes una magnífica inducción a su clase del año entrante, que les hizo ver que no hay que adentrarse mucho en los pueblos para percatarse que a escasos kilómetros de distancia de su entorno inmediato hay un mundo totalmente distinto al que están acostumbrados. Además, como ellos señalan, la experiencia les hizo ver que ellos pueden constituirse en agentes de cambio, trabajando junto a estas comunidades para mejorar sus condiciones de vida. El trabajo de seminario será solo un vehículo para incidir positivamente en las 152 familias que habitan en La Estación. La actitud de estos jóvenes fue realmente reveladora e inspiradora. Ellos confían en su capacidad en contribuir a que otras comunidades de la costa sur logren el desarrollo que merecen. No me queda la menor duda que estos jóvenes harán la diferencia.

 

Roberto Moreno Godoy