Centro de publicaciones

pic
pic
pic

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

El motor del desarrollo

Hay quienes le apuestan a la educación.

 

Pamela tiene 18 años y sueña con convertirse en una mujer de negocios, capaz de liderar la industria y generar empleos. Josué, originario de El Progreso, invirtió todos sus ahorros para matricularse en la universidad, pues anhela llegar a ser un ingeniero industrial. Luego de ganar la Olimpiada Nacional de Física, Héctor estudia ingeniería química. Más adelante piensa incursionar en el campo de la energía renovable. Andrea, de 24 años, sigue una licenciatura en administración de empresas turísticas y también trabaja en la Mancomunidad Tz’olojyá, en donde asesora a 11 asociaciones comunitarias, apostándole así al desarrollo rural. Blanca cree que todas las personas pueden tener éxito en la escuela si reciben atención profesional y personalizada. Por ello, se especializa en problemas de aprendizaje. A sus 53 años, Joel es un técnico en producción agrícola y padre de cinco hijos, tres de los cuales son ya profesionales. Sus otros dos retoños están próximos a graduarse de diversificado. Aunque debió dejar en suspenso sus propios estudios para cubrir otras prioridades familiares, ahora está por graduarse como ingeniero en tecnología agroforestal. Lidia, quien siempre ha sido amante de flores, hortalizas y árboles, también será pronto una profesional hecha y derecha. Silverio, maestro de 38 años apasionado por los números, se prepara para dar clases de matemática y computación en secundaria. Es presidente de su clase y secretario del consejo local de desarrollo. Quiere seguir estudiando matemática y educación. 

Guatemala es un país joven, en donde miles de hombres y mujeres contemplan un futuro prometedor. Muchos guatemaltecos talentosos aspiran a convertirse en agentes de cambio. Con una visión renovada, buscan aportar al país la fuerza de trabajo que necesita. Sin embargo, para un buen número es difícil sufragar los costos de una carrera universitaria. Necesitan apoyo para no ver sus sueños truncados. Pamela, Josué, Héctor, Andrea, Blanca, Joel, Lidia y Silverio son muestra de ello. A pesar de enfrentar dificultades económicas, hallaron en la Fundación Paiz Riera a alguien que confió en su potencial y les tendió la mano. Ellos son beneficiarios del fondo de ayudas financieras que dicha Fundación estableció en la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), con el ánimo de formar una generación de recursos humanos de excelencia en educación, ciencia y tecnología. El Programa, que inició en el 2006, ha respaldado a cientos de jóvenes talentosos de los tres campus de la UVG, en Guatemala, Santa Lucía Cotzumalguapa y Sololá. Este año apoya a más de 400 estudiantes. Hoy, los donantes compartirán un momento con varios de ellos, quienes han materializado sus anhelos de seguir formándose. Sus vidas serán distintas gracias a este respaldo.

 

Roberto Moreno Godoy