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Publicación semanal El Periódico

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Imitando a la Madre Tierra

Tecnología y Naturaleza.

 

Hace poco encontré un artículo de Bjorn Carey de la Universidad de Stanford sobre investigaciones recientes de dinámica de vuelo. David Lentick y otros ingenieros mecánicos de la prestigiosa casa de estudios se han dado a la tarea de examinar con detenimiento las alas de los colibríes. Un análisis cuantitativo de su movimiento demuestra que generan una fuerza de sustentación más eficiente que las aspas de las hélices de los microhelicópteros modernos. Este descubrimiento podría llevarles al desarrollo de vehículos robóticos más poderosos, inspirados en dichas aves. Esta es una clara aplicación de la biomimética, ciencia que estudia la naturaleza para imitar soluciones que la Madre Tierra nos brinda. Luego de millones de años de ensayo y error, la evolución ha dado lugar a respuestas impresionantes para muchos de los problemas que enfrentamos. Así, los científicos buscan desarrollar nuevas tecnologías, transfiriendo sistemas de la naturaleza a la robótica, la arquitectura, la ingeniería, el transporte, la computación y otros campos. 

Hay cientos de ejemplos de tecnologías innovadoras inspiradas en la naturaleza: los eficaces trajes de baño de los nadadores olímpicos, que les permite nadar como “peces en el agua”; el velcro, que replica la dificultad al quitar un cardo de la ropa; sensores inspirados en los bigotes de ratones; turbinas con características afines a las jorobas de las ballenas; sistemas de transporte que copian la agilidad de las avestruces; un casco de moto con piel artificial, que minimiza el trauma en caso de accidente; un edificio bosquejado con base en los estambres de una flor; un robot para escalar superficies verticales que emula los atributos de los geckos; redes de distribución de luz y agua que persiguen la eficacia de las venas de una hoja; celdas solares diseñadas como si fueran alas de mariposas; un domo biónico, modelado a partir del esqueleto de un erizo de mar; la creación de músculos robustos que usan nanotubos de carbono, similares a las estructuras halladas en elefantes y pulpos; paneles de luces led con la forma orgánica de un arrecife de corales; un complejo habitacional para áreas inhóspitas, que imita las características de las madrigueras de termitas. 

No cabe duda que tenemos mucho que aprender de las maravillas de la naturaleza. Aunque debemos reconocer la ingeniosa labor de los científicos, lo que más debemos valorar es a la Madre Tierra, que es una fuente insustituible de inspiración para generar energías alternativas, medios de transporte y distribución, estrategias para combatir plagas y enfermedades, nuevas formas de comunicación y toda clase de productos, sistemas y aparatos. No cabe duda que, más allá de lo maravilloso de su esencia y de lo que nos asombra e intriga, el estudio de las ciencias biológicas genera réditos incalculables.

 

Roberto Moreno Godoy