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Publicación semanal El Periódico

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Comienza el nuevo ciclo

Con un llamado a la paz.

En cuántas cosas pensamos cuando sonaron las últimas campanadas de 2013. Uno tras otro, vinieron a la mente nuestros seres queridos. Oramos por nuestra pareja, hijos, padres, hermanos, familiares y amigos, deseándoles salud, tranquilidad y felicidad. Recordamos a aquellos ausentes o que por alguna razón se encuentran distanciados de nosotros. Imploramos por lograr tender puentes con lo que más nos importa en la vida. Pensamos en nuestras limitaciones y pedimos tener la templanza y sabiduría para forjar nuestro espíritu, crecer como seres humanos de bien, aportar a la sociedad y seguir persiguiendo la felicidad. Anotamos los momentos especiales, fechas y aniversarios que marcarán el calendario que recién estrenamos, pues, con toda seguridad, el año nuevo vendrá acompañado de eventos trascendentales en nuestras vidas. 

De los mensajes recibidos, me impactó especialmente el del papa Francisco, quien hizo un profundo llamado a la paz. Nos invitó a reflexionar sobre la apatía y desidia en las que hemos caído, que nos mantienen ajenos e inertes ante el sufrimiento de otros. Nos alertó acerca de que el corazón de la humanidad parece haberse extraviado, ocasionando que muchas personas sean indiferentes a la guerra, la violencia y la injusticia. “Todos deben estar comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente justa y solidaria”, acotó frente a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro. El mensaje cae como anillo al dedo a nuestra nación, que a pesar de todas sus cosas buenas, está sumida en violencia, pobreza e ignorancia, males que no nos permiten avanzar. Nuestra sociedad está confrontada y polarizada. Ha caído en desdén, violencia y marginación. Para salir adelante, debemos trabajar unidos, impulsados por la búsqueda del bien común. Solo así lograremos vivir en paz y alcanzar una auténtica convivencia democrática, en la que todos nos valoremos, respetemos y apoyemos mutuamente.

Celebremos todo lo bueno que nos dejó el año viejo. Agradezcamos el trabajo que nos dio el sustento diario. Recemos por la pujanza y prosperidad de las organizaciones a las que servimos, así como por el bienestar de nuestros colegas y compañeros de trabajo. Mantengamos presente a Guatemala, a su gente y a sus autoridades en nuestras oraciones e intenciones. Promovamos la paz y contribuyamos a ser parte de una mejor comunidad. Finalmente, retomemos las metas y proyectos para 2014, pues la coyuntura nos permite hacer un balance de lo actuado, y nos alienta a reenfocar nuestra energía en aquello importante para el periodo que comienza. 

Roberto Moreno Godoy