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Publicación semanal El Periódico

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Un tercio del ciclo escolar

Se fue el mes de octubre y, con ello, el ciclo escolar.

Hubo buenas nuevas. Todas las escuelas de preprimaria y primaria contaron con libros de lectura de calidad. Pronto también llegarán a los institutos de secundaria. El Gobierno atendió necesidades de infraestructura en cerca de dos mil 500 edificios escolares, lo cual favorecerá aprendizajes futuros de niños y niñas. Se continuó la profesionalización docente, comenzaron programas de bachillerato con orientación en educación, y varias universidades han asumido el compromiso de formar a las futuras cohortes de profesores de primaria. Aunque todavía falta alcanzar los 180 días de clase, el ciclo escolar funcionó con mayor regularidad en todo el país. Varias iniciativas ciudadanas, aglutinadas en “Juntos por la Educación”, insisten en que se destinen más recursos al sector y que se inviertan en aquellas estrategias que demuestren mayor impacto y efectividad. Los secretarios generales de los partidos políticos suscribieron en Enade un acuerdo básico en materia de educación y capacitación. Los alcaldes se sumaron a la causa. En fin, las cosas van caminando y nuestra sociedad sigue apostándole a la educación como algo primordial para el desarrollo. Vale mencionar que todo ello obedece en buena medida a que Cynthia del Águila ha sabido agenciarse el respeto y confianza de varios sectores y organizaciones, que valoran su tenacidad y respaldan su gestión.

Sin embargo, a pesar de esto, el ciclo termina con sus peculiaridades. Aún no comienza la interpelación de la ministra de Educación. Mientras tanto, ella ha debido asistir a 64 sesiones del Congreso de la República desde finales de noviembre del año pasado, solo para esperar su turno. Estas 64 jornadas equivalen a un tercio del ciclo escolar. Se trata de más de 250 horas gastadas en el Congreso, sin poder atender asuntos urgentes del Ministerio. No se sabe cuántos días más deberá dedicar al proceso. No cabe duda que la interpelación obedece a un conveniente balance de fuerzas entre los organismos del Estado, y es una herramienta útil para que los funcionarios rindan cuentas sobre su quehacer. Espero que el proceso ayude a los señores diputados a comprender mejor la situación actual del sistema educativo y les permita, a través del cumplimiento de sus funciones constitucionales, brindar a este sector el respaldo que requiere para el beneficio de la población. Que termine pronto para que las autoridades educativas puedan dedicarse de lleno a preparar el próximo ciclo escolar. Que ayude a sumar esfuerzos en un área que no requiere más confrontación, sino el compromiso y el concurso de todos.

Roberto Moreno Godoy