Centro de publicaciones

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

“La educación es parte sustantiva de la agenda productiva”

Estos datos confirman la urgencia de invertir en estrategias.

La semana pasada se realizó la cumbre de la inversión, promovida por la Cámara de Industria y el Ministerio de Economía. El evento atrajo a un impresionante número de empresarios interesados en lo que nuestra nación puede ofrecer, entre ellos a más de 200 inversionistas extranjeros. También logró convocar a importantes líderes de la región. El portafolio presentado incluyó proyectos vinculados al corredor interoceánico, la generación de energía y el turismo, entre otros. La labor de los organizadores es encomiable, pues lograron posicionarnos y generar una opinión favorable hacia Guatemala. Aunque los medios de comunicación realzaron la reunión, algunos manifestaron cierto escepticismo sobre la factibilidad de las inversiones extranjeras. Es evidente que hay varios aspectos que resolver para que las mismas prosperen. Sin embargo, si bien es cierto que para invertir en un país se requieren reglas claras, certeza jurídica, seguridad, el respaldo de las comunidades y contar con recursos humanos calificados, no debe restarse mérito a la exitosa organización de un evento de esta magnitud en Guatemala. La expectativa de todos debiera ser que varias de las oportunidades de negocio presentadas prosperen, tanto para inyectar más recursos a nuestra economía, como para brindar opciones frescas a empresarios y a trabajadores del país. 

No cabe duda que para que la inversión se haga una realidad debemos superar aquello que nos frena. La educación es, sin lugar a dudas, una de estas limitantes. El disponer de recursos humanos calificados es toral para que las iniciativas cuajen, tanto en Guatemala como en otras latitudes. A manera de ilustración, el último informe de McKinsey –de la educación al empleo, evidencia que hoy día, a nivel mundial, la posibilidad de que los jóvenes estén desempleados es tres veces mayor que cuando sus padres tenían su edad (http://mckinseyonsociety.com/education-to-employment/report/). Paradójicamente, el reporte también señala que en los nueve países incluidos en el estudio, menos de la mitad de los empleadores dicen hallar suficientes trabajadores calificados. Estos datos confirman la urgencia de invertir en estrategias que favorezcan que los jóvenes adquieran las competencias y destrezas que les ayuden a incorporarse efectivamente a la población económicamente activa. La educación es una pieza angular de la agenda productiva nacional. Nuestra competitividad depende en buena medida de ello.