Centro de publicaciones

Publicación semanal El Periódico

Publicaciones anteriores

 

“Maestros para el siglo 21”

Usando la evaluación para mejorar la enseñanza.

Es frecuente escuchar que lo que no es medido no puede ser mejorado. Algunos opinan que el mero ejercicio de medición constituye una forma efectiva para fortalecer nuestras prácticas. Esto hace sentido, pues cualquier estrategia de perfeccionamiento parte de reconocer lo que uno hace bien y mal. Así, la evaluación es medular para el monitoreo del quehacer de las personas y del progreso de las organizaciones en diversos campos. Sin embargo, no es sencillo trasladar esta noción a los sistemas educativos. La evaluación del desempeño de los maestros siempre genera algún nivel de ansiedad o de controversia. A pesar de esta realidad, cada vez hay mayor consenso que la retroalimentación que provee es de valor para fortalecer los procesos de aprendizaje. Según el reporte Maestros para el siglo 21, preparado este año por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para la Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente, la evaluación puede ser de gran utilidad para mejorar la enseñanza. Aunque el reporte reconoce que se trata de un tema sensible y difícil de implementar cuando se parte de cero, resalta que cuando el asunto alcanza alta visibilidad, no solo provee nuevas oportunidades para reconocer, estimular y premiar un buen desempeño, sino permite captar más atención de la sociedad sobre la profesión docente, lo cual se traduce en una mayor valoración y prestigio de la labor que realizan los educadores. La evaluación de los docentes y de sus estudiantes se ha convertido, a la vez, en un proceso de gran relevancia para la rendición de cuentas, pues los padres de familia exigen cada vez más que los establecimientos educativos informen oportunamente sobre su desempeño. 

Aunque el tema puede generar resistencia, el estudio hace ver que en aquellos países en donde se realiza, en términos generales, los maestros perciben bien el hecho de ser evaluados, pues consideran que los procesos son objetivos y brindan información de valor, que les ayuda a desarrollar sus competencias profesionales. La implementación de un sistema permanente de evaluación requiere de recursos y visión de largo plazo. La expectativa, como señala la OCDE, es involucrar a los maestros en una práctica reflexiva, que les ayude a prestar atención a sus métodos de enseñanza y a los de los demás y les permita compartir experiencias eficaces con sus colegas. Ello propicia mejores resultados.

Roberto Moreno Godoy