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Publicación semanal El Periódico

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“Jolgorio”

¿Quién interpela al Congreso?

Hace una década Inglaterra impulsó una iniciativa denominada “El Poder para Innovar”, que faculta a la Secretaría de Educación a modificar o a suspender temporalmente aquella legislación educativa que esté frenando o deteniendo enfoques innovadores para subir los estándares. Permite que centros escolares, fundaciones, universidades y otras entidades educativas piensen fuera del cajón, busquen modalidades que se ajusten mejor a las necesidades de la población que atienden y fortalezcan la calidad del servicio que prestan. Los resultados son luego evaluados para ver, desde una perspectiva de políticas educacionales, si debe impulsarse una enmienda de ley, de forma que aquello que funciona bien pueda ser generalizado. La iniciativa ha brindado valiosas enseñanzas para las prácticas futuras. El caso me pareció muy interesante, pues no solo estimula la mejora continua, sino evidencia la forma en que los poderes del Estado pueden coordinar esfuerzos, a la luz de una visión compartida.

En contraposición, esta semana terminó el primer periodo ordinario de sesiones del Congreso, sin que la agenda legislativa haya avanzado un ápice. Luego de cuatro meses y muchos recursos erogados, no se ha aprobado ni una sola ley. El miércoles la portada de Prensa Libre fue más que elocuente, mostrando cómo varios legisladores se entretenían sin prestar atención a la interpelación del Ministro de Cultura y Deportes. El titular fue igualmente ilustrativo: Jolgorio anima a diputados. No cabe duda que la función de interpelación, ejercida debidamente, fortalece el sistema. ¿Pero será que cumple con su cometido cuando es llevada a este extremo? El costo de oportunidad de que el Congreso no haya avanzado en sus demás atribuciones sustantivas es altísimo, pues quedan pendientes importantes temas en la agenda legislativa. ¿Qué resultados habría si en lugar de utilizar así el tiempo, los diputados se hubiesen concentrado en impulsar un debate profundo para fortalecer la salud, educación o seguridad de los guatemaltecos? Por aparte, no se debe olvidar que las largas jornadas invertidas en el Congreso por los Ministros de Cultura y de Educación –el primero siendo interpelado y la segunda esperando su turno–, los distraen de serias responsabilidades al frente de las carteras que dirigen.

Ojalá que, al igual que sucede en otras latitudes, nuestra sociedad y los poderes del Estado logremos el equilibrio y el entendimiento necesarios para avanzar en aquellos asuntos que limitan nuestro bienestar.

Roberto Moreno Godoy