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Publicación semanal El Periódico

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“Mamá, gracias”

¡Felicidades en su día!

Me desperté en la madrugada debido al peculiar sonido de la computadora, mientras el patojo terminaba un trabajo de la universidad. El momento evocó algunas memorias dormidas. El ruido me remontó varias décadas atrás, cuando siendo apenas un adolescente, el ruido de la máquina eléctrica de escribir interrumpía con frecuencia nuestro sueño. En aquel entonces, como sucede en tantos hogares, había necesidad de apretarse el cincho. En el seno de la numerosa familia, entre enfermedades y otros retos, convergían varias situaciones que convertían la época en un momento particularmente difícil. Recuerdo bien a mi mamá, de frágil apariencia pero con la templanza que siempre le caracterizó, hacer frente a los problemas con entereza y dignidad, para apoyar a su familia a salir avante. Luego de completar el día de trabajo y de supervisar las faenas de la casa, ya entrada la noche, apenas comenzaba para ella la siguiente jornada. Con gran pericia, cuando las computadoras personales distaban de entrar en escena, se sentaba frente a la máquina eléctrica para transcribir los trabajos de tesis de los futuros graduandos. Así, zumbaban sus dedos en el teclado a altas horas de la noche, mientras seleccionaba las esferas con los símbolos y letras que el trabajo ameritaba, dando lo mejor de sí para prestar un servicio de calidad. Pero más allá de ese esfuerzo sobrehumano, recuerdo la amabilidad con la que atendía a los estudiantes y la manera como encontraban en su aporte una forma de aligerar la pesada carga de los últimos días de estudio. También me viene a la mente el buen talante con el que siempre guio sus pasos, estando presente de todo lo que sus hijos requerían, hallando el tiempo y la energía para compartir con nuestros amigos. No faltaban un beso y un abrazo oportuno, ni tampoco los que pensábamos entonces que sobraban. Sus hijos, plagados de fallas como todo ser humano, eran para ella únicos y capaces de lograr todo lo que se propusieran. Así, una temporada de vacas flacas se convirtió a la larga en una inigualable oportunidad de forjarnos como personas y para tejer un fuerte lazo de unión familiar.

Hoy es el Día de las Madres. Muchos lo festejaremos recordando imágenes como esta y dando gracias a Dios por habernos traído al mundo de la mano de un ser extraordinario. El que ya no se encuentre a nuestro lado es un vacío constante, pero la nostalgia es superada por la celebración de una vida plena, útil y de trascendencia. A todas las mamás un fuerte abrazo en su día.

Roberto Moreno Godoy