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Publicación semanal El Periódico

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“Estado de emergencia”

Urge tomar medidas.

Un artículo publicado recientemente por la Universidad de Chicago en su revista Schools: Studies in Education hace referencia al caso de una pequeña escuela, ubicada en un sector urbano-marginal de Arkansas, que superó todos los escollos para mejorar cerca de un 30 por ciento los resultados de sus alumnos en lectura. El establecimiento, que atiende a población estudiantil en situación de riesgo, con inscripciones fluctuantes y con un déficit presupuestario severo, enfrentó los malos resultados obtenidos en las pruebas e implementó una estrategia innovadora para el aprendizaje de la lectoescritura. Con el apoyo de especialistas, ensayó una modalidad distinta, centrada en la enseñanza recíproca entre niños y niñas de los últimos grados de primaria. Los logros fueron sorprendentes. Los hallazgos de este caso demuestran que aun centros escolares en situaciones difíciles pueden encontrar fórmulas para mejorar el éxito de sus alumnos, si así se lo proponen. La evidencia indica que aquellos centros educativos con una situación socioeconómica débil están condenados al fracaso, a no ser que promuevan otras formas de hacer las cosas, que les permitan superar el peso extraordinario de la pobreza sobre su destino.

El viernes pasado, la Ministra de Educación hizo públicos los resultados de las pruebas de rendimiento de matemática y lenguaje para graduandos en 2012. La actividad, que contó con la participación de varios periodistas y columnistas, logró profundizar en el contenido de las pruebas –que contemplan destrezas para la vida–, e incluso, que los asistentes respondieran algunas preguntas. El informe denota que no ha habido una mejora en el rendimiento de los estudiantes. Ante los resultados presentados, Juan Callejas hizo el comentario que el país debía declarar un estado de emergencia que permitiera que, al igual que cuando enfrentamos un sismo fuerte, un incendio de gran magnitud o una inundación, los recursos fuesen canalizados para dar una respuesta efectiva y oportuna a la crisis. Hizo ver que los efectos de una mala educación son aún peores que las secuelas de una tragedia natural.Siglo 21 y otros medios enfatizaron la importancia de que se ejerza más control sobre aquellos establecimientos cuyos alumnos no logran adquirir las destrezas básicas o cuyo rendimiento no ha mejorado en los últimos años. Concluyeron que no podemos permanecer inertes ante los resultados. El tema amerita una seria consideración. Los niños y jóvenes no pueden seguir esperando.

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Roberto Moreno Godoy