Personaje del mes de junio


Para nosotros Edgar Celada es una historia de lucha, entrega y éxito.

Integridad, dedicación, Juego Limpio y deporte son algunas de las características que distinguen a Edgar sin olvidar su sinceridad, apoyo y amistad que brinda desinteresadamente. Cuando de trabajo se trata es el profesional exigente, práctico, visionario, temerario y decidido cuando está convencido del camino que debe tomar.

Nacido en Sololá hace más de 50 años, sus primeros años de vida no son diferentes a los de la mayoría de guatemaltecos del interior del país, estudió la primaria y la secundaria en las escuelas de la cabecera municipal, emigró a la capital tras la búsqueda de la oportunidad de cambiar su futuro a través de la educación. Luchó y encontró un programa de bolsas de estudios para estudiar en la Escuela Normal de Educación Física (en la ciudad capital) a pesar de que el deporte no era (en ese momento) de su particular interés, y de que cuando empezó a estudiar no sabia ni nadar, se graduó con honores de esa institución. Mientras estudiaba trabajaba para mantenerse en el colegio Salesiano Don Bosco, eso no fue una excusa para ser excelente… característica que hasta hoy lo acompaña.
La lectura, la disciplina y creatividad son de sus principales herramientas para alcanzar el éxito en lo que se propone. En su vida profesional ha destacado siempre por su capacidad de liderazgo y su visión de desarrollo donde todos merecemos la oportunidad de demostrar nuestras capacidades.

Desde profesor de educación física, psicólogo y deportista ha ocupado puestos en los que ha apoyado al país, con especial interés aquellas opciones que benefician y dan oportunidades al interior del país. Trabajó por 25 años en la Universidad Rafael Landívar; con dedicación ha colaborado en el Comité Olímpico de Guatemala, con las Elecciones Generales y ahora desde hace 10 años con la Universidad del Valle de Guatemala desde la dirección ejecutiva de los campus externos de donde sigue con cuidado y dedicación cada detalle de lo que ocurre, no pierde el contacto con la gente y no hace distinción entre académicos, administrativos y personal operativo y de mantenimiento. Para todos siempre hay una broma, una palabra de aliento y una actitud propositiva y alentadora para enfrentar los problemas del día a día.

No cabe duda que sus vivencias y experiencias lo han identificado plenamente con el trabajo que realiza, en donde su sensibilidad a las necesidades de las personas le ha permitido aportar un matiz original al trabajo de la Universidad tanto en la Costa Sur como en el Altiplano.

Creemos que el justo balance para una persona desde la perspectiva humana y profesional nos ha llevado a describir en estas líneas lo que hemos apuntado.


 

Giovanni Morales
Maria Marta Ramos
 


 

 

 




Edgar Enrique Celada (1953). Las obligadas referencias:

Antes que una hoja de vida a lo tradicional, tengo la impresión de que describirles algunos escenarios que han incidido significativamente en mi vida personal y profesional podrán ser mejores referentes para verme en el papel y lugar que tengo hoy en la Universidad del Valle de Guatemala.

Soy un Guatemalteco nacido y crecido en provincia; Sololá, ahí mis primeras letras y fundamentalmente mi formación personal, tanto en un núcleo de familia extensa como la vivencia del día a día de la escuela, el barrio y la búsqueda de respuestas en los conversatorios de toda naturaleza con sacerdotes, adultos y libros. Siendo Sololá un municipio con tan particulares connotaciones, combinada con la curiosidad e impelido por lo leído, oído y visto, no es extraño que la vocación para el servicio y lo humano que se sembró, germinaría en los años siguientes.

Trasladado a la capital para estudiar en la escuela nacional de Educación Física y una temprana inserción en el mundo laboral de la educación en el Colegio Salesiano Don Bosco, me dieron pronto una perspectiva en la que alzar la mirada al mundo universitario no era ajeno y se constituyó pronto en una aspiración. De estos años en la docencia de la educación física y otras materias como la filosofía, la historia etc no puedo sino guardar impresiones claves que luego me marcarían una ruta por transitar que encontró eco en el mundo de las universidades.

Siendo educador no es extraño que eligiera estudiar psicología lo que hice en la Universidad Rafael Landivar, formación de corte clínica, muy freudiana que puesto hoy en perspectiva hubiera preferido hacer en psicología industrial. La combinación de lo conocido del deporte y la vida paraacademica propia de los estudios en la universidad pronto fueron una combinación muy afortunada que me llevó a destacar en lo académico, en la gestión deportiva institucional y con ello pronto en el liderazgo estudiantil. Una vez aquel mundo se asentó y comenzó a generar frutos, mi incorporación a la administración de la Universidad fue un paso importante y comprensible. Invitado por el Rector de aquella época, el Dr. Santos Perez Martín S.J: para trabajar con él como asistente de la Rectoría en momentos en que la se proponía llevar a la Universidad Rafael Landívar a ser la primera universidad privada del país, fue, además de la experiencia de trabajar a su lado por varios años, la puerta luego para ser Director de Deportes, Director del Departamento de Promoción, Director de Comunicaciones, Director de Asuntos Estudiantiles y formar parte del Consejo Ejecutivo de la Universidad. Esta experiencia duró, largos 25 años que puedo decir con absoluta certeza que fueron años de crecimiento y de extraordinarias experiencias de vida, pues todas se dieron en un marco de absoluta confianza lo que significó siempre una oportunidad sin límites para crear e innovar en las diferentes dependencias. Capítulo aparte merece lo vivido a la par de miles de estudiantes, líderes y destacados hombres y mujeres que hoy son parte clave en la gestión de nuestro país.

El deporte pronto fue otra oportunidad profesional. Invitado por el Comité Olímpico Guatemalteco a formar parte como vocal del Comité Organizador de los primeros Juegos Centroamericanos, los llamados Juegos de la Paz (1986) significaron la puerta para asumir responsabilidades profesionales en la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala como Director de la Academia Deportiva Nacional. La combinación de ambos trabajos: la Universidad Rafael Landívar y el deporte no fue sino una feliz combinación de fortalezas, justamente porque el lado profesional del deporte abordado en estas responsabilidades estaban íntimamente atados al lado educativo del deporte: Formación de recursos humanos, investigación, y transferencia de ciencia y tecnología, de manera que fue muy fácil, junto a dirigentes visionarios y muchos colaboradores, construir una plataforma en la que se cosecharían pronto resultados, entre los que se cuentan las primeras carreras universitarias en deporte y educación física, el centro de investigaciones del deporte y el centro de documentación, así como el plan nacional de formación de recursos humanos y muchos otros. Este trabajo se realiza entre los años 1985-1991. La línea del deporte experimentada durante estos años pronto me llevó a colaborar como Viceministro de Cultura y Deportes (1991) lo que significó un reto muy demandante y, a pesar de mi mejor esfuerzo, llegó a constituir mi experiencia profesional más frustrante.
Muy natural del deporte fueron los vínculos con profesionales y organizaciones en todo el mundo, tanto por las dependencias como por la gestión propia de los programas lo que significaron valiosos programas de formación profesional a todo nivel y pertenecer a un buen número de organizaciones académicas y de investigación en el deporte y el Olimpismo, así como los reconocimientos en muchos países y organizaciones.
Hoy día mis afectos y vocación por el deporte me mantienen en el voluntariado de la Academia Olímpica Guatemalteca trabajando, no con la intensidad que quisiera, junto a su Presidente, el Dr. Fernando Beltranena Valladares. De ésta, y otras colaboraciones he recibido recientemente como reconocimiento la Orden Olímpica.

Mi servicio cívico ha sido prestado en el Tribunal Supremo Electoral desde 1990 a la fecha, diseñando la logística y asumiendo como Director Ejecutivo las elecciones generales en la ciudad capital y el departamento de Guatemala junto a valiosos guatemaltecos que se han responsabilizado en la organización de tan importantes procesos para la vida democrática del país.

Obviamente que capítulo aparte merece mi experiencia reciente en la Universidad del Valle de Guatemala. Después de diez años de colaborar en ella, quizá deba referirme, por su importancia, a lo construido con el respaldo, la cooperación y los recursos de muchas personas e instituciones que en la Fundación UVG y la Universidad del Valle apuestan por la educación y aquí sobresale la creación de sus dos primeros campus externos, originales ambos en su concepción y que ofrecen una visión más pertinente del papel y lugar de una Universidad en el interior de la república. El Programa Educativo del Sur en Santa Lucia Cotzumalguapa (1995) y la Universidad del Valle de Guatemala.-Altiplano, en Sololá. (1999) en la antigua base militar.

No son pocos los éxitos cosechados, como tampoco los problemas vividos en la génesis y desarrollo de ambos campus y francamente espero que sean parte de lo porvenir, justamente porque eso será el mejor testimonio de que siguen creciendo y en consecuencia demandando la atención y la entrega de todos quienes participamos en su cuidado.
Es fácil deducir el orgullo que siento al referirme a los campus externos de la Universidad. En primera instancia porque no son las tradicionales extensiones universitarias que conocemos en nuestro país. Son justamente centros educativos integrales, en donde se hace investigación, se forman recursos humanos, se transfiere ciencia y tecnología, se fomentan los valores de toda naturaleza y se trabaja cooperativa y solidariamente con todas las fuerzas vivas de las regiones y sobre todo, porque TODOS, sin excepción, pueden obtener una herramienta para mejorar su productividad, su calidad de vida, su crecimiento personal y en consecuencia el crecimiento y desarrollo de sus familias y regiones.

Puedo resumir diciendo que mi vida personal y profesional esta dedicada al servicio de la educación y mi país: Una familia sólida, esposa y tres hijos que comparten mi misión de vida, un país con tantos retos y carencias y dos colaboradores de primera línea en la dirección ejecutiva de los campus externos, son razón suficiente para asegurar que habiendo tanto por hacer lo menos que espero es poder contribuir con mi mejor esfuerzo a acrecentar esas oportunidades..

Sueños, sí. Más campus externos de la Universidad del Valle de Guatemala, más personas recibiendo formación educativa de todo nivel. Un postgrado en Educación o Desarrollo, oportunidades de servir en la aldea en que vivo y ver a mi familia feliz y realizada.