En los últimos días, a pesar de la incertidumbre
y preocupación que se viven en el mundo, he tenido la suerte
de fijar mi atención en la trayectoria de varios jóvenes
guatemaltecos. Hace siete años, la Fundación Pantaleón
decidió establecer el Premio a la Excelencia Pantaleón,
distinción que se entrega a los mejores graduados de
ingeniería de la Universidad del Valle.
Este año los acreedores al reconocimiento fueron Óscar Sáenz
Wirtz, Mario Roberto Toledo y Sergio Alfonso Linares.
Asimismo, un grupo de estudiantes de la UVG logró una
destacada posición entre los 16 semifinalistas en la copa
mundial de SIFE realizada en Singapur la semana pasada, y
otro grupo del Programa Educativo del Sur viajará
próximamente a Brasil para participar en la olimpiada
mundial de mecatrónica. Los logros de estos jóvenes no
deben ser vistos como el fin de un recorrido, sino como una
pausa en el camino que les permitirá soñar en grande,
identificar nuevos retos y trazarse metas más ambiciosas
para su desarrollo como seres humanos y como profesionales.
Los resultados obtenidos evidencian que ellos serán capaces
de alcanzar todo aquello que se propongan.
Por ello, a pesar de los serios problemas que enfrentan
Guatemala y otras naciones, incluso las más avanzadas, la
integridad, talento y actitud de los líderes jóvenes me
hacen confiar en que ellos sabrán enfrentar los desafíos que
se les presenten, superar grandes obstáculos, encontrar
soluciones innovadoras a los males modernos y contribuir con
éxito al bienestar de la sociedad. Durante la ceremonia de
entrega del Premio Pantaleón, Óscar Sáenz se dirigió a la
concurrencia para agradecer la distinción obtenida. Durante
su intervención compartió un pensamiento de la Madre Teresa
de Calculta, el cual transcribo a continuación. “Tu
espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de
cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada
logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo.
Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de
fotos amarillas... Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en
vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no
puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡Pero nunca te
detengas!”. Este mensaje es un llamado a las futuras
generaciones a confiar en su potencial, a tener expectativas
altas y a trabajar con responsabilidad, ánimo y tesón.
Finalmente, nos inspira a todos a ser optimistas, a
enfrentar la incertidumbre y nuestras preocupaciones y a
seguir adelante. Nunca te detengas.