Centro de Atención y Educación Nutricional (CAEN)

¡Hola!

Dilma Samayoa
Mi nombre es Dilma Samayoa, soy estudiante de la Licenciatura en Nutrición de la UVG. Este es mi a quinto año y actualmente me encuentro realizando prácticas en el área pediátrica de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala UNICAR.

Solo para ponernos en contexto, UNICAR es una institución cuyo fin es mejorar la calidad de vida de pacientes con una o varias enfermedades del corazón, mediante diferentes procedimientos y brindando atención tanto a adultos como a niños.

Como estudiante de nutrición, considero esta rotación como una experiencia increíble. He tenido la oportunidad de desarrollarme como profesional y ser humano, todo al mismo tiempo. En clases siempre nos mencionan la importancia de un equipo multidisciplinario, pero rara vez nos vemos involucradas en un ambiente que ponga en práctica este concepto. En UNICAR esto es diferente, tengo la oportunidad y el privilegio de trabajar con profesionales de la salud que muestran un interés genuino por el bienestar de los pacientes, y que se interesan por todas las ramas disciplinarias que pueden afectar la evolución del paciente, incluyendo la nutrición.

Por diversas razones, he disfrutado mi primera rotación de EPS en la pediatría de UNICAR. A diario puedo interactuar con madres y padres de familia que luchan para darles a sus hijos una segunda oportunidad, con familias que me permiten conocer sus historias y convertirme en parte de ellas, pero sobre todo, con niños/as que a pesar de su condición, mantienen una sonrisa que nos llena de luz.

Contrario a lo que muchos piensan, las nutricionistas tenemos que saber “de todo un poco” y durante estos dos meses me han ayudado a desarrollar un criterio sobre el estado nutricional de mis pacientes y la repercusión que las cardiopatías que padecen tienen en ellos. Tengo a mi lado a dos nutricionistas increíbles que, cada una en su área, se esfuerzan por enseñarme algo nuevo cada día y me ayudan a analizar las situaciones desde diversos puntos. A lo anterior, se suma un equipo de enfermería que me apoya con la evolución de mis pacientes e incluso en mis días de estrés porque me vinieron a supervisar, y médicos que, sin darse cuenta, se han convertido en parte fundamental de mi formación.

Siempre he querido dedicar mi carrera al bienestar de niños y niñas que, por diferentes razones, no gozan de un estado nutricional óptimo, pero en este tiempo he desarrollado un gusto especial por el área hospitalaria.

Aunque hay momentos difíciles, siempre saldo del hospital con un gozo enorme porque sé que de alguna manera puse mi granito de arena en la construcción de una mejor Guatemala. Aunque nada sería posible sin la motivación que me dan las sonrisas y abrazos de mis niños.

Hay tantas formas en las que una nutricionista puede impactar la vida de las personas, pero el mayor impacto que podemos tener es que los pacientes sientan nuestro amor y respeto. El amor trae consigo paciencia, luz y entendimiento, cualidades que permiten que nuestros pacientes se adhieran al plan y logremos el objetivo como un equipo.

Aprovecho para agradecer al equipo de UNICAR por hacer de mí una mejor persona y futura profesional. Gracias por su paciencia y dedicación a la labor que realizan diariamente con los peques y hasta adultos que atienden.

¡Amé esta rotación! 